El conselleiro de Facenda, Miguel Corgos, ha instado a todos los grupos parlamentarios de la Cámara gallega a unirse para formar una «posición de país» en contra del nuevo modelo de financiación autonómica propuesto por el Gobierno. En su intervención, Corgos advirtió que, de implementarse este modelo, Galicia «pasaría a estar peor financiada que nunca», lo que implicaría un perjuicio de casi 1 000 millones de euros para la comunidad.
Durante su comparecencia en el Pazo do Hórreo, Corgos presentó cifras alarmantes, destacando que la propuesta del Ejecutivo estatal conllevaría un incremento de la deuda gallega de 600 millones de euros y una reducción de 305 millones de euros respecto al promedio de las comunidades de régimen común. Según el conselleiro, aunque el Gobierno plantea una condonación de la deuda de 4 000 millones, esta se traduce en un aumento de la participación de Galicia en la deuda del Estado en 4 600 millones.
Críticas a la propuesta del Gobierno
Corgos criticó que el nuevo modelo de financiación sustituya la solidaridad por la ordinalidad, asegurando que este enfoque perjudica a regiones con mayores necesidades. «Por primera vez, el modelo no garantiza la discriminación positiva para aquellos territorios con más necesidades, sino que favorece a quienes tienen mayor capacidad tributaria», señaló.
El conselleiro también rechazó que la propuesta de la Xunta sea una «postura partidista», recordando que todas las comunidades han mostrado su descontento con el nuevo modelo por considerarlo injusto y contrario a los principios de igualdad y solidaridad establecidos en la Constitución. Corgos hizo un llamado a los grupos parlamentarios para que exijan al Gobierno central la retirada de la propuesta y trabajen en una alternativa que reconozca las particularidades de Galicia, como la dispersión y el envejecimiento de la población.
Reacciones desde la oposición
La respuesta del PSdeG no se hizo esperar. La diputada Patricia Iglesias criticó la actitud del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, acusándolo de «traicionar a Galicia» al seguir la estrategia del PP desde Génova. Iglesias denunció la «irresponsabilidad fiscal» del gobierno gallego al reclamar más financiación mientras se reducen los ingresos propios por políticas de dumping fiscal.
Desde el BNG, la diputada Noa Presas calificó la propuesta del Ejecutivo estatal como «insultante» y llamó a priorizar los intereses de los gallegos por encima de los intereses de los partidos. «Es una propuesta centralista, inconsistente e injusta que empeora lo que ya era malo», afirmó Presas, quien ofreció la mano del BNG para negociar un sistema de financiación más justo para Galicia.
Por su parte, el portavoz parlamentario del PPdeG, Alberto Pazos, insistió en que la propuesta del Gobierno no responde a un acuerdo entre autonomías, sino a un pacto de partidos que busca mantener a Pedro Sánchez en la Moncloa.
A medida que se avanza en el debate sobre este controvertido modelo de financiación, la tensión entre las diferentes fuerzas políticas se intensifica, dejando en el aire el futuro financiero de Galicia y la capacidad de la comunidad para garantizar servicios públicos de calidad.
























