La alcaldesa de Cartagena, Arroyo, se ha negado a expulsar del gobierno a los antiguos concejales de Vox, a pesar de la creciente presión ejercida por la formación liderada por Santiago Abascal. Esta decisión tiene como objetivo principal mantener la estabilidad política en la ciudad a medida que se acercan las elecciones de 2027.
La situación se ha intensificado debido a la reciente salida de Beatriz Sánchez del Álamo de Vox, quien participó en la procesión de Miércoles Santo, un hecho que ha generado reacciones en el ámbito político local. La formación de Abascal ha advertido a la regidora sobre las posibles consecuencias de su decisión, lo que añade presión a la alcaldía en un momento crítico.
El contexto actual en Cartagena refleja la tensión entre el deseo de Arroyo de consolidar su gobierno y las ambiciones de Vox, que busca aprovechar la situación para fortalecer su posición de cara a futuros comicios. Esta dinámica ha llevado a un debate sobre la gestión política y las alianzas necesarias para garantizar un gobierno estable en la ciudad.
Con el horizonte electoral en mente, la alcaldesa ha expresado su compromiso de continuar trabajando por la estabilidad y el desarrollo de Cartagena, a pesar de las presiones que enfrenta desde distintas facciones políticas.
























