El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado su interés en realizar una operación en Colombia similar a la ejecutada el pasado sábado en Venezuela. Esta intervención, que resultó en la captura de Nicolás Maduro y ataques aéreos en Caracas y los estados de Aragua y La Guaira, ha llevado a Trump a calificar a Colombia como un país «muy enfermo». En sus declaraciones, Trump apuntó directamente al presidente colombiano, Gustavo Petro, a quien acusó de fomentar el narcotráfico.
En sus propias palabras, Trump declaró que Petro es «un hombre enfermo al que le gusta producir cocaína y venderla a Estados Unidos». Estas acusaciones han encontrado respuesta en las redes sociales de Petro, quien exigió a Trump que dejara de calumniarlo, afirmando que su nombre no figura en los archivos judiciales sobre narcotráfico, ni en el pasado ni en el presente. Además, Petro se definió como un líder que ha surgido de la lucha armada y posteriormente de la lucha por la paz en Colombia.
Reacciones a la situación en Cuba y México
Respecto a Cuba, Trump ha expresado su opinión de que el país «está a punto de caer» debido al colapso económico, mencionando que la isla dependía de los ingresos del petróleo venezolano. En este sentido, el mandatario estadounidense sugirió que la economía cubana se hundirá por sí sola, sin necesidad de intervención por parte de su administración.
En contraste, la reacción de Trump hacia México fue más conciliadora al elogiar a la presidenta Claudia Sheinbaum como «una persona estupenda». Sin embargo, no escatimó en críticas hacia el gobierno mexicano, instándolo a intensificar su lucha contra el narcotráfico, ya que «las drogas están entrando a raudales». Trump reveló que ha ofrecido tropas a Sheinbaum «cada vez» que han conversado sobre este tema, expresando su preocupación por el control que los cárteles ejercen sobre el país.
Trump ha reconocido que su administración tendrá que «hacer algo» en México, consciente de la complejidad y gravedad de la situación. La combinación de estas declaraciones revela un enfoque agresivo del mandatario estadounidense hacia la política exterior de América Latina, marcando un tono que busca implicar a los países vecinos en la lucha contra el narcotráfico y la inestabilidad regional.












