El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una advertencia inquietante a través de su red social Truth Social, donde anunció un inminente «Día de las Centrales Eléctricas y de los Puentes» en Irán. Su mensaje, que ha suscitado una gran controversia, incluye un ultimátum para que se abra el estrecho de Ormuz, advirtiendo que de no hacerlo, Irán enfrentará consecuencias devastadoras.
Expertos en derecho internacional han señalado que, de llevarse a cabo tales ataques, se estarían violando las convenciones que regulan la guerra, firmadas por Estados Unidos. Las infraestructuras civiles están protegidas y no pueden ser objeto de ataques a menos que se utilicen activamente para realizar acciones militares. La Convención IV de La Haya y los Convenios de Ginebra prohíben expresamente los ataques a bienes civiles.
Amparo Alcoceba, profesora de Derecho Internacional en la Universidad Carlos III de Madrid, destaca que la destrucción de centrales eléctricas, que son esenciales para la vida civil, constituiría un grave atentado contra el derecho internacional humanitario. El artículo 54 del Protocolo I de 1977, que complementa los Convenios de Ginebra, prohíbe explícitamente la destrucción de bienes indispensables para la supervivencia de la población civil.
La retórica de Trump ha sido criticada por sus posibles implicaciones legales, ya que plantea serias dudas sobre el cumplimiento del derecho internacional. Un grupo de cien expertos y juristas ha expresado su preocupación en una carta abierta, advirtiendo que las acciones y palabras de los responsables estadounidenses podrían constituir violaciones del derecho internacional humanitario y, potencialmente, crímenes de guerra.
Además, se recuerda que tanto la legislación internacional como la estadounidense prohíben el pillaje de recursos de países atacados, lo que incluye la amenaza de apropiarse del petróleo iraní. La retórica de Trump parece alinearse con una tendencia preocupante en la que la guerra se justifica con argumentos que desdibujan la línea entre objetivos militares y civiles.
En el contexto actual, se ha señalado que el uso de la hambre como arma de guerra, junto con el bombardeo de hospitales y otras infraestructuras civiles, ha superado los límites del derecho internacional. La historia reciente de conflictos en lugares como Gaza y Ucrania refuerza la preocupación sobre el respeto a las normativas internacionales.
La amenaza de Trump de atacar infraestructuras civiles en Irán representa, por tanto, un cambio alarmante en la postura de Estados Unidos en el ámbito internacional. Si se materializan estas acciones, se abriría un capítulo oscuro en la historia de la intervención militar estadounidense, con graves repercusiones para la población civil.












