El alto el fuego declarado de manera unilateral por Vladímir Putin para el 9 de mayo, y posteriormente extendido por Volodímir Zelenski para unos días más, no se ha materializado en la práctica. A pesar de las intenciones anunciadas para garantizar un cese de hostilidades durante las celebraciones del Día de la Victoria, los ataques continuaron con intensidad.
Este miércoles, las fuerzas rusas reanudaron el lanzamiento de drones y misiles contra objetivos civiles en Ucrania, incluyendo una guardería en Sumy donde murió una mujer, sumando a un martes especialmente mortífero en el que fallecieron 27 personas. Según el presidente ucraniano, las tropas rusas habían violado la tregua en más de 1.800 ocasiones antes de las 10 de la mañana.
En respuesta, las fuerzas ucranianas atacaron un complejo de la inteligencia rusa ubicado en la península de Crimea, actualmente bajo ocupación rusa. Este ataque provocó que Sergey Aksyonov, funcionario en la región, anunciara la suspensión de las celebraciones del 9 de mayo en Crimea, un día que conmemora el final de la Segunda Guerra Mundial.
Por otro lado, un alto mando ucraniano declaró al diario Kyiv Independent que su país no aceptará la tregua propuesta por Putin para el sábado, lo que implica que el desfile en Moscú se realizará bajo la amenaza constante de ataques ucranianos. Zelenski subrayó que en medio de una guerra a gran escala y la muerte diaria de civiles, no es momento para celebraciones públicas y reiteró que la única condición para avanzar hacia la paz es la voluntad rusa.
Hasta que esa voluntad se manifieste, la violencia y las víctimas seguirán acumulándose en el conflicto que afecta a la región eslava con mayor intensidad desde su inicio.












