Sergei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, declaró en el Foro Diplomático de Antalya, Turquía, que su país está valorando la posibilidad de retomar las negociaciones con Ucrania. Sin embargo, subrayó que esta opción no constituye la prioridad principal para Moscú en estos momentos.
En su intervención, Lavrov explicó que Rusia no presiona a nadie para sentarse a negociar y que siempre han asumido que están dispuestos a dialogar si la parte ucraniana muestra interés. No obstante, recordó que los antecedentes con las delegaciones ucranianas han sido negativos, lo que condiciona su postura actual.
El canciller ruso también criticó al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acusándole de mentir sobre el daño al oleoducto Druzhba, un punto que ha generado tensiones en la Unión Europea. De hecho, Hungría ha rechazado apoyar un crédito de 90.000 millones de euros destinado a Kiev hasta que no se restablezca el funcionamiento de dicho oleoducto.
Lavrov recordó, además, que en 2014 solicitó al entonces presidente ucraniano que la población del Donbás pudiera usar legalmente el ruso, debido a la historia y cultura compartidas entre ambos pueblos. Sin embargo, sostuvo que Zelenski promovió que quienes se sintieran vinculados a la cultura rusa emigraran a Rusia, rechazando así ese derecho lingüístico.
Por último, el diplomático ruso enfatizó que los temas relacionados con los derechos humanos, en particular los que afectan al idioma y la religión en Ucrania, no deberían formar parte de las negociaciones entre la Unión Europea y Rusia.
Las últimas reuniones entre ambas delegaciones tuvieron lugar en Estambul durante 2025, con encuentros en mayo, junio y julio, donde se acordaron intercambios de prisioneros y la entrega de cuerpos. Sin embargo, el proceso de diálogo permanece estancado y condicionado por la evolución del conflicto y las posiciones encontradas.












