El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, ha decidido bloquear un préstamo europeo de 90.000 millones a Ucrania, condicionándolo a la reanudación del flujo de petróleo desde Rusia. Durante la reunión de los líderes europeos en Bruselas, celebrada este jueves, Orban se mostró firme en su postura, desestimando las presiones de otros dirigentes comunitarios.
Orban, quien se enfrenta a unas elecciones ajustadas en abril, argumentó que Hungría no apoyaría ninguna medida de respaldo a Kiev hasta que se repare el oleoducto de Druzhba, que es crucial para su país. A pesar de la intervención del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien destacó la necesidad crítica de este apoyo financiero para proteger vidas, Orban mantuvo su veto, afirmando que «estamos esperando al crudo, el resto son cuentos de hadas».
La situación ha generado un creciente descontento entre los líderes europeos, quienes acusan a Orban de utilizar este veto como una táctica electoral. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, instó a Orban a cumplir con su compromiso, recordando que en diciembre se aprobó una inyección económica para Ucrania sin oposición por su parte.
Por su parte, Zelenski ha negado que su país esté obstruyendo el suministro de crudo y ha aceptado la ayuda europea para la reparación del oleoducto. Sin embargo, Orban, conocido por su cercanía al Kremlin, se resiste a desbloquear la financiación a Ucrania y las sanciones a Moscú, lo que ha intensificado la frustración entre los Estados miembros de la Unión Europea, quienes ven vulnerada la credibilidad del Consejo Europeo.
El nuevo primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, calificó el veto de Hungría como «inaceptable», insistiendo en que la ayuda a Kiev debe llegar «lo más rápido posible». A su vez, el primer ministro finlandés, Petteri Orpo, expresó su descontento, señalando que Orban está utilizando a Ucrania en su campaña electoral, lo que no es beneficioso para la región.
Con Ucrania enfrentándose a un importante déficit presupuestario mientras defiende su territorio de los ataques rusos, su ministro de Asuntos Exteriores, Andrii Sybiha, enfatizó que este apoyo financiero no es una cuestión de caridad, sino una inversión necesaria para contrarrestar la agresión rusa y mantener la paz en Europa.












