El senador estadounidense Marco Rubio ha presentado un plan para conformar un consorcio naval internacional que permita reabrir el estrecho de Ormuz una vez finalicen las hostilidades en la región. La iniciativa, conocida como Maritime Freedom Construct (MFC), busca garantizar la seguridad marítima y el tránsito comercial, bajo el mando de Estados Unidos.
La propuesta se enmarca en los esfuerzos conjuntos de Reino Unido y Francia para crear una coalición de flotas, aunque la insistencia en el liderazgo estadounidense genera fricciones entre los aliados. París se opone a la participación directa de Washington por considerarlo un actor beligerante, mientras Londres defiende su inclusión. Por su parte, España ha manifestado su disposición a colaborar siempre que la misión quede bajo mandato de la ONU, posición que también comparte Alemania.
Desde hace dos meses, el bloqueo del estrecho de Ormuz ha reducido en un 20% la disponibilidad mundial de hidrocarburos, disparando el precio del petróleo y elevando los riesgos de una recesión económica global. Irán mantiene el control del paso estratégico y ha rechazado propuestas de alto el fuego que no reconozcan su derecho a un programa nuclear con fines civiles. Su líder supremo, Mojtada Jamenei, ha reiterado que no cederán el estrecho, mientras amenazan con una respuesta militar sin precedentes si persiste el bloqueo estadounidense.
Por otro lado, la Casa Blanca sigue evaluando opciones militares para presionar al régimen iraní, incluyendo ataques selectivos a objetivos clave y la posible ocupación de islas estratégicas en el estrecho, como Abu Musa y Tunb. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha mostrado su apoyo a la reanudación de hostilidades si esa es la decisión de Washington.
En paralelo, el Pentágono ha revelado que la guerra contra Irán ha supuesto un gasto aproximado de 25.000 millones de dólares para Estados Unidos, principalmente en municiones y mantenimiento. Esta cifra fue detallada por el subsecretario interino de Guerra, Jules Hurst, durante una audiencia en la Cámara de Representantes, donde se confirmó que se solicitará un presupuesto suplementario para cubrir los costes totales del conflicto.
Mientras tanto, las negociaciones diplomáticas permanecen estancadas. Irán ofreció reabrir Ormuz y posponer el acuerdo nuclear, pero el presidente Donald Trump rechazó esta propuesta al exigir garantías claras sobre la neutralización del programa atómico iraní. El intercambio de respuestas entre ambas partes continúa sin avances significativos.
El Maritime Freedom Construct se plantea como un primer paso para diseñar un marco de seguridad en Oriente Próximo tras la conclusión de las hostilidades, con más de 40 países invitados a sumarse. Sin embargo, el papel que desempeñará Estados Unidos en este mecanismo sigue siendo uno de los principales puntos de controversia entre las potencias involucradas.













