La Presidencia del Líbano ha informado que el pasado viernes se realizó un primer contacto telefónico directo con Israel, a través de los embajadores de ambos países en Estados Unidos. Este diálogo ha dado lugar a la planificación de una reunión que se llevará a cabo el próximo martes 14 de abril en la sede del Departamento de Estado en Washington.
Según comunicó la Oficina de prensa de la Presidencia, la embajadora libanesa en Estados Unidos, Nada Hammadah Maouad, mantuvo una conversación con su homólogo israelí, Yhael Leiter, en la que también participó el embajador de Estados Unidos en Beirut, Michel Issa, que se encuentra actualmente en la capital estadounidense.
Durante esta llamada, se acordó convocar la primera reunión el próximo martes en la sede del Departamento de Estado para discutir el anuncio de una posible tregua y la fecha de inicio de las negociaciones entre Líbano e Israel.
El Gobierno libanés ha subrayado que será el Departamento de Estado, dirigido por el secretario de Estado Marco Rubio, quien asuma la mediación en estas conversaciones. Este nuevo escenario se produce en un contexto de tensión bélica entre Líbano e Israel, que ha sido un punto crítico en los esfuerzos de paz entre Irán y Estados Unidos.
Teherán ha manifestado su postura de que debe ser incluido en el alto el fuego acordado el pasado martes con Washington, mientras que tanto Israel como la Casa Blanca lo han considerado excluido de tales acuerdos. Por otro lado, las posibles conversaciones entre Líbano e Israel se desarrollan de manera paralela a las negociaciones de paz que se espera comiencen entre Irán y Estados Unidos en Islamabad, la capital paquistaní.
Previamente, el presidente del Parlamento y líder de la delegación iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, afirmó que Estados Unidos aún no ha cumplido con dos de las condiciones que se acordaron para iniciar las negociaciones de paz en Pakistán, las cuales son el alto el fuego en Líbano y la liberación de los activos iraníes congelados. La incertidumbre persiste sobre si estos primeros contactos entre Beirut y Tel Aviv serán suficientes para satisfacer a Qalibaf y al Gobierno iraní, que ya se encuentran en Islamabad.












