La resiliencia de los cárteles de droga en México ante la estrategia de la DEA

Los cárteles se adaptan y multiplican a pesar de los esfuerzos de la DEA por desmantelarlos.

La lucha contra el narcotráfico en México enfrenta un desafío constante. La estrategia del «kingpin», diseñada por la DEA durante los años noventa, se ha encontrado con un obstáculo significativo: los cárteles no solo persisten, sino que se adaptan y se expanden. Según datos de la Procuraduría General de la República Mexicana, en 2013 se identificaron ocho grupos principales, pero una década después, la inteligencia militar ya había detectado más de 80.

La situación recuerda a la mitología de la Hidra de Lerna; por cada cabeza que se corta, surgen más. La analista Guadalupe Correa señala que la creciente militarización de la guerra contra las drogas ha llevado a los cárteles a organizarse de manera más horizontal, formando alianzas que les otorgan flexibilidad para sobrevivir a la muerte de figuras clave como «El Mencho».

Correa también menciona que la idea de erradicar el problema de la droga en Estados Unidos simplemente eliminando a los líderes de los cárteles es una ilusión. Estos grupos no se limitan a la venta de drogas; han diversificado sus negocios y se infiltran en la sociedad a través de redes de corrupción que incluyen policías, empresarios y políticos. El caso de José de Jesús Gallegos Álvarez, asesinado poco después de ser nombrado titular de Turismo en Jalisco, ilustra la peligrosa interconexión entre el narcotráfico y el poder político en el país.

La desigualdad económica es otro factor crítico en la expansión de los cárteles. Carlos Vilalta, investigador del CIESAS, advierte que si no se desmantelan las redes de poder que permiten el flujo de dinero ilícito hacia la economía legal, la recuperación de estos grupos es prácticamente inevitable. La falta de oportunidades en México alimenta la corrupción y facilita el crecimiento de los cárteles.

Para abordar este problema, no basta con neutralizar el tráfico de drogas; también es necesario confrontar actividades como la minería ilegal, la tala de madera o el cultivo de aguacates. A diferencia de Colombia, donde las FARC dominaban territorios amplios, en México la situación es más compleja, ya que existe una colaboración sospechosa entre las fuerzas del orden y los grupos criminales.

La reciente operación contra «El Mencho» podría ofrecer una pausa temporal al gobierno de Claudia Sheinbaum frente a la presión de Estados Unidos, que se atribuye el éxito del operativo. Sin embargo, muchos expertos advierten que esta medida podría agravar la situación, especialmente en regiones vulnerables como Tierra Caliente, donde los habitantes temen un aumento de la violencia y el terror.

La realidad es que los cárteles están más interesados en mantener y expandir su economía ilícita que en capturar el poder político. Adaptarse o morir parece ser su lema, mientras que la migración hacia el norte se torna cada vez más complicada en un contexto político desfavorable.

Redacción

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