La reciente cumbre celebrada en Washington los días 23 y 24 de febrero ha marcado un hito en el proceso de negociación sobre el futuro del Sáhara Occidental. Este encuentro reunió a representantes de Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania, así como a Staffan de Mistura, enviado especial de la ONU, y a Massad Boulos, representante de la Administración Trump para África.
El objetivo central de la cumbre era acelerar el diálogo entre las partes implicadas, facilitando la búsqueda de un acuerdo en torno al Plan de Autonomía propuesto por Marruecos. Este plan, que ha recibido el respaldo de numerosos países, incluye amplias capacidades de autogobierno para los saharauis, aunque mantiene bajo control marroquí aspectos cruciales como la política exterior y la defensa.
Desde la presentación del Plan de Autonomía en 2007, Marruecos ha visto crecer su apoyo internacional, incluyendo a potencias como Estados Unidos, Francia y España. Recientemente, la ONU aprobó la Resolución 2797, que refuerza la propuesta marroquí como la base más sólida para solucionar el conflicto que lleva décadas latente.
En el marco de las negociaciones, se ha discutido una estructura institucional que asegure una distribución equilibrada del poder entre los saharauis, los representantes del Frente Polisario y los residentes marroquíes en el territorio. Este mecanismo busca evitar decisiones unilaterales y garantizar el consenso entre los tres grupos. Se ha sugerido que el futuro presidente de la región sea elegido por un Parlamento saharaui, aunque su nombramiento oficial recaería en el rey de Marruecos.
La postura de Argelia y el Frente Polisario ha cambiado en las últimas semanas, reconociendo la necesidad de participar en estas negociaciones. A pesar de haber defendido históricamente un referéndum de independencia, la creciente presión internacional y el apoyo de Estados Unidos han llevado a una reevaluación de sus posiciones. En este contexto, se espera que las conversaciones avancen a un ritmo acelerado, con la meta de alcanzar un documento político definitivo para mayo de 2026.
Sin embargo, persisten algunas discrepancias, como el método de nombramiento del ejecutivo local, que Argelia y el Frente Polisario prefieren que se realice mediante elecciones en lugar de ser designado por el rey. Estas conversaciones, aunque prometedoras, reflejan un camino aún lleno de desafíos.












