Narges Mohammadi, la reconocida activista iraní y Premio Nobel de la Paz, ha sido ingresada de urgencia en un hospital de la ciudad de Zanyán debido a un empeoramiento severo de su estado de salud. Según informó la fundación que lleva su nombre, Mohammadi sufrió dos episodios de pérdida total de conocimiento y una grave crisis cardiaca que motivaron su traslado desde la prisión de Zanyán.
El comunicado oficial describe esta situación como un «deterioro catastrófico» y advierte que el traslado realizado en el último momento podría haber sido demasiado tarde para revertir su condición. La activista, que inició en febrero una huelga de hambre para denunciar las condiciones de su detención, ha sufrido durante meses una atención médica insuficiente y negligente según denuncian sus allegados.
La familia de Mohammadi había solicitado reiteradamente a las autoridades iraníes que fuera trasladada a Teherán para recibir tratamiento especializado, petición que no fue atendida. En marzo ya se reportó que su estado era extremadamente delicado, incluyendo un presunto infarto y la negación de cuidados adecuados.
Su abogado, Mostafa Nili, detalló en redes sociales que en días recientes la presión arterial de la activista mostró fluctuaciones extremas y que padeció episodios intensos de angustia y dolor en el pecho, reflejo de la gravedad de su situación.
Mohammadi fue detenida el 12 de diciembre durante un acto en memoria del abogado Josrou Alikordi, quien falleció en circunstancias poco claras semanas antes. Durante ese evento, también fueron arrestadas casi 40 personas según confirmó la Fiscalía de Mashhad.
La activista había quedado en libertad provisional en diciembre de 2024 por motivos de salud tras una solicitud aprobada por la Fiscalía de Teherán, pero su estado se mantuvo crítico debido a la falta de atención médica adecuada durante meses. Mohammadi ha pasado gran parte de las dos últimas décadas encarcelada, enfrentando varias condenas que suman un total de 31 años, principalmente por su participación en protestas contra el estricto código de vestimenta impuesto en Irán.
Su historial médico incluye múltiples infartos y una cirugía de emergencia en 2022, lo que pone en evidencia la delicada situación de una figura clave en la lucha por los derechos humanos en Irán.












