La guerra en Ucrania continúa causando estragos en la vida cotidiana de los ciudadanos, especialmente en el sector energético. En Kiev, la situación se ha vuelto crítica, con miles de edificios afectados por un apagón total. La falta de calefacción y las bajas temperaturas han llevado al alcalde, Vitali Klitschko, a tomar medidas drásticas, cerrando escuelas y colegios hasta el 1 de febrero.
El anuncio se realizó el 19 de enero de 2026 a través de Telegram, donde Klitschko destacó que las «condiciones difíciles» provocadas por los recientes ataques rusos han hecho imposible mantener un ambiente seguro y confortable para los estudiantes. Las temperaturas bajo cero han hecho que la calefacción sea esencial, y la capital ucraniana ha visto cómo la infraestructura energética se ha visto severamente dañada.
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La situación es alarmante, ya que, según datos de las autoridades locales, alrededor de 6 000 edificios residenciales, lo que equivale a la mitad de la ciudad, se han quedado sin calefacción. La falta de energía ha llevado al gobierno de Volodimir Zelenski a declarar un «estado de emergencia» en el sector energético, evidenciando la gravedad de la crisis.
La comunidad ha estado recurriendo a tiendas de campaña habilitadas con generadores, donde pueden cargar dispositivos electrónicos y acceder a comida caliente. Sin embargo, las dificultades persisten, y el alcalde ha instado a los habitantes a considerar abandonar la ciudad debido a la falta de servicios básicos.
Además, la iluminación pública se reducirá a una quinta parte de su capacidad para ahorrar energía en este periodo crítico. Tras las vacaciones de fin de año, las escuelas habían reabierto el 12 de enero de manera presencial y en línea, pero los recientes bombardeos han forzado un nuevo cierre.
El contexto de la guerra, que se ha prolongado desde la invasión a gran escala ordenada por Vladimir Putin en febrero de 2022, ha dejado a Ucrania lidiando con un invierno especialmente duro. Las infraestructuras energéticas han sido repetidamente atacadas, lo que ha llevado a cortes de electricidad y calefacción en todo el país.
Mientras la comunidad internacional observa, los ciudadanos de Kiev enfrentan un futuro incierto en medio del frío extremo y la falta de recursos.












