La República Islámica de Irán ha respondido con firmeza a las amenazas del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien sugirió que podría devolver al país a la «Edad de Piedra». En un contexto marcado por el 47 aniversario de la revolución islámica, el líder supremo, Mojtaba Jamenei, instó a la nación a unirse en defensa de su patria.
Durante un día de intensos bombardeos por parte de fuerzas estadounidenses e israelíes, millones de iraníes se manifestaron en las calles de Teherán, gritando consignas en apoyo a su líder. Según el presidente del Parlamento, Mohamed Bagher Ghalibaf, en menos de una semana, alrededor de siete millones de iraníes se han ofrecido como voluntarios para tomar las armas y proteger a la nación.
El estrecho de Ormuz, crucial para el tráfico marítimo, sigue cerrado para las embarcaciones que el régimen considera enemigas. Además, Irán ha estado trabajando junto a Omán en un protocolo para supervisar el tráfico en la región. En su mensaje, Jamenei enfatizó la necesidad de un esfuerzo nacional para superar los daños sufridos y avanzar hacia la prosperidad.
A pesar de los rumores de negociaciones, los responsables iraníes han rechazado cualquier idea de diálogo, afirmando que solo están dispuestos a intercambiar mensajes limitados mientras continúen los ataques. La estrategia del régimen es clara: busca un alto el fuego definitivo y garantías contra futuros conflictos, con mediadores como China y Rusia desempeñando un papel clave.
Ghalibaf, considerado un posible interlocutor con Washington, advirtió que cualquier intento de operación terrestre por parte de Estados Unidos o Israel encontrará una resistencia formidable. El jefe del ejército, Amir Hatami, pronosticó que ningún soldado enemigo sobrevivirá a tal intento.
Analistas indican que Irán está decidido a infligir una lección significativa a Trump, lo que podría tener repercusiones durante el resto de su mandato. La reacción iraní también se ha intensificado con la ampliación de los objetivos de ataque de Israel y Estados Unidos, que han incluido instalaciones civiles y hospitales.
A pesar del ambiente bélico, muchos iraníes también celebraron el Sizdah Bedar, el Día de la Naturaleza, en un intento de mantener viva la esencia de su cultura en medio del conflicto que se expande en la región.












