Irán ha emitido una dura advertencia tras un ataque de Estados Unidos contra un buque iraní en el Golfo de Omán, en un momento delicado en las relaciones bilaterales y apenas un día antes de que concluya un alto el fuego en la región. El Ministerio de Exteriores iraní calificó de «grave» el incidente y alertó sobre las consecuencias que podría acarrear el «comportamiento ilógico» de Washington.
El gobierno iraní informó a Naciones Unidas sobre el ataque, reclamando al Consejo de Seguridad que condene y responsabilice a Estados Unidos por la acción, considerada ilegal. Además, Irán manifestó que se reserva el derecho de emplear todos sus recursos para proteger sus intereses y seguridad nacional.
En paralelo, la capital pakistaní, Islamabad, se prepara para una nueva ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán, con el vicepresidente estadounidense, JD Vance, al frente de la delegación norteamericana. Esta cita adquiere una relevancia especial, ya que el resultado podría influir en la posición política de Vance y su posible liderazgo dentro del Partido Republicano.
Desde Teherán subrayan que Estados Unidos es el principal responsable de la escalada de tensión en la región, poniendo en riesgo la estabilidad justo cuando se esperaba que el alto el fuego sirviera para aliviar el conflicto. La situación sigue siendo muy volátil y el mundo atento a las próximas decisiones que puedan modificar el panorama geopolítico en Oriente Medio.












