El hallazgo de un tercer cadáver en las aguas de Ibiza ha conmocionado a la comunidad local. Este sábado, en el municipio de Sant Josep, se encontró el cuerpo de un hombre, que se sospecha es un migrante que viajaba en patera.
A las 11:20 horas, el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil recuperó el cuerpo, que se encontraba en un estado avanzado de descomposición, sugiriendo que llevaba a la deriva «varias semanas». Según la Oficina Periférica de Comunicación de la Benemérita, el cuerpo podría corresponder a un hombre de origen africano.
Este suceso se suma a otros dos hallazgos recientes en la región. El pasado sábado, un joven de Santa Eulària encontró un cadáver flotando entre Cala Mestella y Cala Llenya. En esa ocasión, el joven, al probar una embarcación, avistó un chaleco salvavidas en el mar y, al acercarse, se dio cuenta de que era un cuerpo sin vida. Inicialmente, se pensó que podría ser un buceador, pero la Guardia Civil descartó esa hipótesis, confirmando que se trataba de un hombre con rasgos africanos y vestido con ropa deportiva.
Además, el pasado lunes, se localizó otro cuerpo en las costas de Formentera, en un trágico evento que continúa revelando la realidad del tráfico de migrantes. En este caso, se trataba de una mujer de origen subsahariano, que además se encontraba embarazada. Un paseante descubrió el cuerpo cerca de la playa de ses Canyes y notificó a las autoridades, quienes llegaron al lugar poco después.
La tragedia migratoria en el mar Mediterráneo no muestra signos de cesar. Según un informe de la organización Caminando Fronteras, solo el año pasado, la ruta argelina hacia Ibiza y el resto del archipiélago balear se cobró más de mil vidas en unas 120 tragedias marítimas. La aparición recurrente de cuerpos en las costas pitiusas al comienzo de este año 2026 pone de manifiesto la gravedad de la situación y la urgencia de soluciones efectivas ante este fenómeno humano.













