En un contexto de creciente preocupación por los ataques de drones iraníes, Estados Unidos y varias naciones del Golfo Pérsico han establecido contactos con Ucrania para recibir apoyo en la defensa contra los drones Shahed, que han estado causando estragos en Europa. Según el diario Financial Times, el Pentágono está en conversaciones con representantes ucranianos para adquirir drones interceptadores de bajo coste.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó esta información en un mensaje a través de redes sociales, resaltando que «la experiencia ucraniana en contrarrestar los drones Shahed es la más avanzada del mundo». Esta cooperación estaría sujeta a la condición de que no afecte la capacidad de defensa de Ucrania y a un posible diálogo diplomático para terminar la guerra con Rusia.
La situación en la que se encuentra Ucrania, con más de cuatro años de conflicto, ha llevado a los países del Golfo a considerar la ayuda ucraniana como esencial. Estos países han enfrentado repetidos ataques con drones que, a un coste de aproximadamente 30.000 euros cada uno, han planteado un desafío significativo, ya que contrarrestarlos con misiles Patriot resulta extremadamente costoso.
Las negociaciones han incluido a figuras clave como el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Thani, y el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan. Ucrania espera que el uso de drones interceptadores en estas naciones incremente la disponibilidad de baterías Patriot, fortaleciendo así la defensa del espacio aéreo ucraniano frente a los ataques rusos.
La influencia de Estados Unidos en el conflicto ucraniano es notable, ya que ha actuado como mediador entre Kiev y Moscú. Sin embargo, ha habido críticas sobre la presión ejercida por Washington sobre Ucrania, lo que ha llevado a tensiones en las negociaciones de paz. Al mismo tiempo, las monarquías del Golfo mantienen lazos estrechos con Rusia y han evitado imponer sanciones, convirtiéndose en destinos importantes para turistas rusos.












