El diario The New York Times ha revelado que Estados Unidos estaría evaluando la posibilidad de que Miguel Díaz-Canel deje su puesto como líder del régimen cubano. Esta información proviene de dos funcionarios de la administración de Trump que hablaron bajo condición de anonimato.
Según las fuentes, los representantes estadounidenses han sugerido a los negociadores cubanos que la dimisión de Díaz-Canel sería deseable, aunque no se han propuesto medidas específicas para su destitución. La propuesta se centraría en apartar a Díaz-Canel, pero manteniendo la actual estructura del régimen castrista, tal como señala el informe del periódico.
Los funcionarios mencionados han subrayado que, por el momento, «Washington no está presionando para que se tomen acciones en contra de miembros de la familia de Fidel Castro«, quienes aún tienen un papel significativo en la política cubana. Algunos analistas y figuras del gobierno estadounidense consideran que la salida de Díaz-Canel podría abrir la puerta a «cambios económicos estructurales» que, en su opinión, el presidente cubano no apoyaría.
En cuanto a la situación actual de las relaciones entre ambos países, Trump afirmó recientemente que sería «un gran honor» para él «tomar Cuba». Esto ocurre en un contexto de crecientes tensiones debido al bloqueo energético que afecta a la isla, lo que ha provocado apagones y descontento social por la falta de recursos.
Trump ha amenazado en las últimas semanas con tomar el control de Cuba, ya sea de manera «amistosa» o «hostil», y ha manifestado que el gobierno de La Habana «caerá muy pronto» porque el país se encuentra «en ruinas» debido al bloqueo de crudo impuesto por Washington en enero.
Por su parte, Díaz-Canel ha confirmado en medios locales que hay contactos con Estados Unidos para «buscar soluciones a través del diálogo ante las diferencias» entre ambos gobiernos, algo que inicialmente había sido desmentido por la isla. Esta dinámica sugiere que, a pesar de las tensiones, se están explorando vías de comunicación.
El análisis de la situación cubana revela un escenario complejo, donde las decisiones en Washington podrían influir en el futuro del régimen en Cuba, sin que ello implique necesariamente un cambio radical en su estructura política.












