En 2025, España experimentó el mayor incremento en Europa en solicitudes de asilo presentadas por menores no acompañados, conocidos como menas. Mientras que el conjunto de la Unión Europea redujo estas peticiones en un 38,9%, nuestro país registró un aumento del 252,7%, según los datos oficiales publicados por Eurostat este abril.
Durante ese año, España recibió 3.210 solicitudes de asilo de menas, que representan el 15% del total europeo, que alcanzó 21.125. Esta cifra coloca a España como el tercer país receptor en volumen absoluto, solo superado por Alemania y los Países Bajos.
Las nacionalidades predominantes de estos menores en Europa corresponden a afganos, eritreos, sirios, egipcios y somalíes, en su mayoría procedentes de Asia y África subsahariana. Aunque España no publica un desglose oficial por nacionalidad de estos menores, fuentes policiales consultadas por LA GACETA indican que la mayoría son de origen magrebí y subsahariano, alineándose con los patrones migratorios detectados en las rutas marítimas hacia Canarias y el Estrecho.
Este crecimiento exponencial plantea serios retos para las comunidades autónomas, que deben hacerse cargo de la tutela, la escolarización obligatoria, la asistencia psicológica y la gestión de plazas en centros especializados para los menas. Además, los procedimientos para determinar la edad y garantizar la protección adecuada requieren recursos adicionales, lo que se traduce en un gasto público considerable.
En solo un año, el número de solicitudes se ha triplicado en España, mientras que Europa reduce drásticamente sus cifras. Según fuentes policiales, las solicitudes de asilo de menas reflejan de manera precisa el flujo total de inmigración ilegal, pues casi todos los menores no acompañados que llegan terminan solicitando protección internacional.
Esta situación supone una presión importante para las administraciones autonómicas, responsables de la tutela y atención de estos menores. Los centros de acogida, los servicios de integración y los programas educativos están desbordados en varias regiones, con un coste económico y logístico que aumenta de forma desproporcionada en comparación con la tendencia europea.
Además, este fenómeno añade una carga extra a los recursos públicos y, en última instancia, a los contribuyentes españoles. España no solo lidera en solicitudes de asilo en general, concentrando el 21,1% de todas las primeras peticiones en la UE, sino que se confirma también como uno de los destinos preferidos para menores que cruzan ilegalmente las fronteras.
En un contexto marcado por la contención migratoria en Europa, el crecimiento de menas en España destaca como la evolución más llamativa a nivel continental, reflejando un cambio significativo en el perfil y volumen de la migración irregular que afecta al país.













