El Gobierno español se encuentra en una situación crítica, considerando «todas las opciones» disponibles para evacuar a sus ciudadanos atrapados en varios países del Golfo y Oriente Próximo. Esta decisión surge a raíz de los ataques con drones y misiles perpetrados por Irán, en respuesta a los bombardeos que llevaron a cabo Estados Unidos e Israel.
La complejidad de la evacuación se acentúa debido a la cancelación de la mayoría de los vuelos en la región, lo que dificulta la salida de los españoles. Actualmente, se estima que alrededor de 30.000 compatriotas se encuentran en zonas que han sido blanco de los ataques iraníes, incluyendo países como Israel, Jordania, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin, Omán y Arabia Saudí. De esta cifra, la mayor parte reside en Emiratos Árabes Unidos, donde se concentran unos 13.000 ciudadanos españoles.
El Ministerio de Asuntos Exteriores y sus embajadas en Oriente Medio están explorando diferentes vías de evacuación, tanto terrestres como aéreas, para garantizar la seguridad de los ciudadanos que se encuentran bloqueados en la región. Según fuentes del Ministerio, las operaciones de evacuación podrían involucrar un número elevado de personas, dado que la mayoría de los espacios aéreos están actualmente cerrados.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha señalado que «la situación es muy difícil para todas las embajadas y los ciudadanos en esa región, especialmente para la Embajada en Teherán, donde quedan unos 150 españoles, el embajador y el resto del servicio exterior». A pesar de la adversidad, el Ministerio continúa evaluando todas las posibilidades de evacuación que ofrezcan «garantías razonables de éxito».
El contexto geopolítico se ha complicado tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel, que han sido calificados como una acción unilateral y sin provocación, resultando en la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei. Desde entonces, Irán ha respondido con ataques a países de la región que albergan bases militares estadounidenses, lo que incluye a Emiratos Árabes Unidos, Catar, Bahrein, Omán, Kuwait, Arabia Saudí, Israel y Jordania, así como a una base británica en Chipre.
Ante esta grave situación, el ministro ha advertido que es probable que las tensiones en la región «duren bastante», lo que complica aún más los esfuerzos de evacuación. El Gobierno español se mantiene en contacto con las compañías aéreas para aprovechar cualquier «ventana de oportunidad» que permita el restablecimiento de los vuelos comerciales y facilitar así la salida de los ciudadanos españoles atrapados en la zona.













