El Reino Unido ha tomado la iniciativa de organizar una reunión internacional con representantes de 35 países, bajo la dirección del primer ministro Keir Starmer, para abordar la situación del estrecho de Ormuz. El propósito de este encuentro es evaluar las posibles medidas para restablecer la libertad de navegación en una de las rutas marítimas más críticas del mundo.
La cumbre se llevará a cabo en un formato virtual y estará coordinada por la ministra de Exteriores, Yvette Cooper. Esta acción forma parte de los esfuerzos conjuntos que lideran el Reino Unido y Francia para reabrir el paso que actualmente se encuentra bloqueado por Irán.
Curiosamente, España no participará en este evento sobre uno de los principales corredores energéticos del planeta. Aún no se ha confirmado si el gobierno español fue invitado o decidió no asistir. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores han indicado que «la posición de España de no contribuir a la guerra actual se mantiene. Abogamos por la desescalada, el diálogo y el respeto al Derecho Internacional».
En una declaración oficial, Starmer destacó que «la ministra de Exteriores convocará una cita que reunirá por primera vez a esos países, donde evaluaremos todas las medidas diplomáticas y políticas viables que podemos adoptar para restablecer la libertad de navegación, garantizar la seguridad de los buques y marineros atrapados y reanudar el movimiento de materias primas esenciales».
El primer ministro agregó que, «tras esa reunión, también convocaremos a nuestros planificadores militares para analizar cómo podemos movilizar nuestras capacidades y hacer que el estrecho sea accesible y seguro una vez que hayan cesado los combates».
El contexto de esta cumbre se deriva del comunicado conjunto emitido el 19 de marzo por una amplia coalición internacional, que condenó los ataques de Irán contra buques comerciales desarmados y las infraestructuras energéticas en el Golfo. En este documento, los firmantes alertaban que la interrupción de las cadenas de suministro y las interferencias en la navegación internacional constituyen «una amenaza para la paz y la seguridad internacionales».
Entre los países que apoyaron esta declaración se encuentran el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Japón y Canadá, además de una extensa lista de socios europeos, asiáticos y del Oriente Medio, como Corea del Sur, Australia, Emiratos Árabes Unidos y Nigeria. Sin embargo, España no figura entre los firmantes.
Fuentes del ministerio de Exteriores británico han confirmado que el Gobierno español tampoco estará presente en la reunión programada para este Jueves Santo. La crisis en el estrecho de Ormuz se ha intensificado debido a los ataques que comenzaron a finales de febrero, en el marco del conflicto que enfrenta a Irán y la coalición formada por Estados Unidos e Israel, lo que ha llevado al cierre «de facto» del paso marítimo por las fuerzas iraníes.
Actualmente, se estima que cerca de mil buques permanecen bloqueados en la zona, mientras que el tráfico se ha reducido drásticamente, con poco más de un centenar de embarcaciones que han cruzado el canal desde el inicio de la crisis, lo que representa el tráfico habitual de un solo día en condiciones normales.
Starmer ha advertido sobre la complejidad del proceso de reapertura, señalando que, incluso si cesan las hostilidades, las labores necesarias para garantizar la seguridad del tránsito marítimo se prolongarán en el tiempo. «No será fácil», afirmó, enfatizando la importancia de combinar herramientas diplomáticas, capacidades militares y cooperación con el sector privado, especialmente con las compañías navieras y energéticas.
Es relevante mencionar que la cumbre se llevará a cabo sin la participación directa de Estados Unidos, en un contexto de crecientes divergencias entre Washington y sus aliados europeos.













