En un giro significativo en su política energética, China ha anunciado su compromiso de triplicar la capacidad mundial de energía nuclear para el año 2050. Este acuerdo se produce en conjunto con Brasil, Italia y Bélgica, sumándose a un esfuerzo ya respaldado por 34 países que buscan alcanzar la neutralidad de emisiones de gases de efecto invernadero y limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 ºC.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha calificado de «error estratégico» la decisión de la Unión Europea de retroceder en su apuesta por la energía nuclear en las últimas décadas. Estas declaraciones se realizaron durante la cumbre de energía nuclear que tuvo lugar recientemente en París, donde se discutieron nuevas estrategias para abordar la crisis climática.
La iniciativa de triplicar la capacidad nuclear se originó en la conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2023 (COP28). Allí, 25 naciones respaldaron una declaración ministerial que proponía este objetivo, fundamentado en la necesidad de descarbonizar sectores industriales difíciles de electrificar y complementar el uso de energías renovables.
En la cumbre de París, 27 países también expresaron su apoyo a la ampliación y diversificación de la financiación para proyectos nucleares, buscando acelerar la transición hacia sistemas energéticos de bajas emisiones. Este respaldo se traduce en un reconocimiento del papel clave que la energía nuclear puede desempeñar en la seguridad energética y el desarrollo económico, siempre que se utilice de manera responsable.
Los firmantes de la declaración enfatizan la importancia de contar con una financiación adecuada y diversificada para impulsar proyectos nucleares civiles. Actualmente, varias instituciones financieras internacionales colaboran con el Organismo Internacional de la Energía Atómica y otras organizaciones para apoyar a las naciones interesadas en expandir sus programas nucleares.
La cumbre también reafirmó el compromiso de 33 países que consideran la energía nuclear como un «recurso estratégico» para satisfacer la creciente demanda de electricidad a nivel global y avanzar hacia economías descarbonizadas. Esta declaración resalta la energía nuclear como un pilar fundamental para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y promover una transición hacia sistemas energéticos limpios y sostenibles.












