China intensifica su carrera hacia la Luna frente a Estados Unidos

La carrera espacial entre China y EE.UU. se acelera con misiones lunares programadas.

La dinámica de un mundo nuevamente bipolar ha reavivado una antigua competencia geopolítica: la carrera espacial. Este enfrentamiento, que rememora la Guerra Fría, se manifiesta hoy entre Estados Unidos y China. Recientemente, el programa Artemis ha evidenciado la capacidad de la superpotencia estadounidense, mientras que el gigante asiático avanza rápidamente con objetivos igualmente ambiciosos.

Está en marcha una intensa competición: un astronauta estadounidense tiene programado volver a pisar la Luna en 2028, y un chino lo hará dos años después. Sin embargo, este nuevo capítulo no solo reviste un valor simbólico; ambos países buscan establecer una presencia permanente en el satélite. Este proceso comenzará con la instalación de reactores nucleares para facilitar la investigación y, posteriormente, utilizar la Luna como plataforma para futuras exploraciones más allá.

Aquél que logre llegar primero a estos objetivos obtendrá una ventaja crucial para definir las normas y estándares de la economía espacial del futuro. Aunque Estados Unidos mantiene el liderazgo, ya que uno va cuando el otro regresa, China cuenta con hitos significativos que resaltar. Por ejemplo, ha conseguido aterrizar una misión robótica en la cara oculta de la Luna, lo que representa un logro sin precedentes.

La historia de su programa espacial se remonta a 1992, cuando China inició su andadura en esta área, mientras que Neil Armstrong ya regresaba a casa desde hacía casi veinticinco años. El programa lunar «Chang»e», que toma su nombre de una diosa de la mitología china, ha sido fundamental en este trayecto, con misiones que han ido sucediéndose. En 2007, «Chang»e-1» realizó un mapeo tridimensional completo de la superficie lunar, y en 2010, «Chang»e-2» mejoró la resolución del mismo. Por su parte, «Chang»e-3» consiguió el primer alunizaje en la cara visible en 2013 y «Chang»e-4» hizo lo propio en el lado oculto en 2019.

Un aspecto clave en este éxito ha sido el desarrollo de infraestructuras cruciales, como los satélites de retransmisión Queqiao, que están situados más allá de la Luna, permitiendo mantener una comunicación constante con su cara oculta. Gracias a estas innovaciones, China ha podido llevar a cabo misiones que estaban fuera del alcance de otros países. Los satélites Queqiao 1 y Queqiao 2, lanzados en 2018 y 2024 respectivamente, están ubicados a unos 65.000 kilómetros más allá de la Luna, lo que les permite tener una visión constante tanto de la cara oculta como de la Tierra.

La estrategia de China se caracteriza por ser centralizada, estatal y a largo plazo, mientras que Estados Unidos se apoya en la iniciativa privada, con empresas como SpaceX desempeñando un papel fundamental. Esta diferencia en enfoques también se refleja en las prioridades: durante años, la actividad lunar no ha sido un objetivo primordial para los estadounidenses.

En el ámbito de la exploración espacial, China ha enlazado éxitos que van más allá de la Luna. En 2021, se convirtió en el segundo país en aterrizar un vehículo de exploración en Marte con la sonda Tianwen-1, un objetivo que la antigua Unión Soviética no logró alcanzar a pesar de múltiples intentos. Además, en 2022, completó el ensamblaje de su nueva estación espacial, Tiangong.

A corto plazo, la atención de China se centra en la Luna. Este verano, la misión «Chang»e-7» se dedicará a explorar el polo sur lunar en busca de hielo de agua y otros recursos esenciales para el establecimiento de futuras bases. Entre 2028 y 2029, «Chang»e-8» sentará las bases de la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), desarrollada junto a Rusia. El anhelado desembarco humano está previsto para alrededor de 2030, para lo cual China ya está desarrollando un nuevo ecosistema tecnológico mediante la nave «Mengzhou», el módulo de aterrizaje «Lanyue» y el cohete «Larga Marcha-10».

El centro de lanzamiento espacial de Wenchang, en la isla de Hainan, estará listo para la segunda mitad de este año, y el equipo de investigadores ha publicado recientemente en la revista «Nature Astronomy» un estudio que identifica cuatro posibles zonas en la región conocida como Rimae Bode. En esta nueva carrera espacial, el objetivo ya no es solo llegar, sino establecer una presencia duradera.

Redacción

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