El debate entre los candidatos a la presidencia de Portugal, el socialista António José Seguro y el líder del partido Chega, André Ventura, se centró en la regularización extraordinaria de inmigrantes anunciada por el Gobierno de España. Este fue el único debate televisado antes de la segunda vuelta de las elecciones, programada para el 8 de febrero de 2026.
Seguro cuestionó qué haría si recibiera una propuesta similar en caso de llegar al Palácio de Belém, enfatizando la necesidad de mano de obra en la economía portuguesa. “Si hay una necesidad y una emergencia, ¿cuál es la solución? ¿Que el país pare?”, se preguntó. Afirmó que el control y regulación de la inmigración son cruciales para abordar otros problemas que enfrenta Portugal, como el deterioro de la sanidad y la escasez de vivienda. Además, destacó que los inmigrantes contribuyen a la seguridad social, lo que es esencial para el sistema de pensiones.
Por su parte, Ventura rechazó la postura de su oponente, asegurando que no está preparado para afrontar una iniciativa como la española. «El doctor António José Seguro ni sabría lo que tendría que hacer si eso pasara», afirmó. Propuso que una de las opciones sería vetar cualquier propuesta de regularización masiva, ya que considera que el país no puede permitirse la entrada de inmigrantes sin control. «Si el Gobierno propusiera regularizar a más de 500.000 de cualquier manera, el presidente tiene que vetar», indicó Ventura, quien subrayó que la economía portuguesa necesita mano de obra extranjera, dado que no ofrece salarios competitivos.
Seguro criticó a Ventura por su enfoque alarmista sobre la inmigración, acusándolo de «hacer política de la empanada», donde mezcla percepciones sin hechos concretos. Asimismo, defendió que al hablar de regularización, es fundamental considerar a los inmigrantes que ya se encuentran en el país. «Ventura busca crear una sensación de recelo y miedo en la sociedad portuguesa», afirmó.
Otros temas del debate
Además de la inmigración, los candidatos abordaron otros asuntos relevantes como la corrupción, la sanidad y las relaciones exteriores. Seguro, quien encabeza las encuestas, se presentó como el garante de la estabilidad del país. En respuesta, Ventura lo acusó de aspirar a convertirse en «una especie de reina de Inglaterra», abogando por un cambio en la política portuguesa.
El exministro socialista se comprometió a ser «un presidente de la república con experiencia, que quiere cuidar lo que está bien y cambiar lo que esté mal». Aseguró que su intención es unir a los portugueses a través del diálogo y sin discriminaciones.
Con la mirada puesta en la segunda vuelta, ambos candidatos dejaron claro que el debate sobre la inmigración y otros temas sociales será crucial para definir el futuro político de Portugal.













