Las autoridades australianas han anunciado este viernes que 53 buques petroleros se dirigen al país, con la expectativa de que lleguen durante el presente mes. Esta medida busca hacer frente a la creciente inseguridad energética que afecta a la región, particularmente debido a la inestabilidad en el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con el ministro de Cambio Climático y Energía, Chris Bowen, estos buques transportan un total de 3.700 millones de litros de combustible. Este cargamento es crucial para aliviar las preocupaciones en torno a las cadenas de suministro de energía en el país. «Las refinerías asiáticas no solo abastecen a Australia, sino también a otros países de Asia. Así es como suele funcionar», afirmó Bowen en declaraciones al canal estatal ABC.
Bowen también destacó el establecimiento de contactos con naciones de la región, ante la competitividad por el suministro energético. «Por supuesto, hemos estado en contacto constante —el primer ministro, el ministro de Asuntos Exteriores y yo— con nuestros respectivos homólogos, y estamos muy satisfechos con el desarrollo de esas conversaciones», comentó el ministro.
Los buques proceden de distintos países asiáticos, así como de Estados Unidos y México, en un contexto donde persisten las inquietudes sobre la estabilidad de los suministros. A esto se añade el hecho de que anteriormente se habían cancelado envíos de petróleo hacia Australia debido a la incertidumbre internacional y a la elevada demanda provocada por la crisis en Irán.












