El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, ha anunciado la concesión de visados humanitarios a cinco jugadoras de fútbol iraníes que se negaron a cantar el himno de su país durante un partido de la Copa Asiática a principios de este mes. Esta decisión se produce tras la intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había instado a Australia a ofrecer asilo a las deportistas.
«Hemos expedido cinco visados humanitarios a miembros de la selección femenina de fútbol de Irán. Los australianos han mostrado su apoyo a estas valientes mujeres», declaró Albanese, resaltando la difícil situación que enfrentan las futbolistas.
Según informes, las jugadoras habían desertado antes del partido para evitar volver a su país, temiendo represalias por su gesto de protesta. En el encuentro contra Corea del Sur, celebrado el 2 de marzo, se negaron a entonar el himno nacional. Posteriormente, fueron catalogadas de «traidoras» por la televisión estatal iraní, lo que incrementó los temores sobre su seguridad al regresar a Teherán.
El ministro del Interior australiano, Tony Burke, confirmó que se han llevado a cabo los trámites necesarios para garantizar el asilo. Esta medida pone fin a conversaciones secretas que se habían mantenido durante varios días, durante los cuales Burke visitó a las jugadoras en su hotel en Gold Coast. «Una vez que se firmaron los documentos, hubo una gran celebración», indicó el ministro.
Burke también extendió la invitación a otras integrantes del equipo iraní, compuestas por unas 15 jugadoras, para que puedan quedarse en Australia. Sin embargo, advirtió que no todas podrían decidir aprovechar esta oportunidad.
Las futbolistas Fateme Pasandide, Zahra Ghanbari, Zahra Sarbali, Atefe Ramazanzade y Mona Hamudi son las cinco que han recibido el visado. El gesto de estas deportistas ha resonado profundamente en la opinión pública australiana, que ha mostrado su solidaridad con su causa.












