El 7 de enero de 2023, Renee Nicole Good, una activista de 37 años y observadora legal, fue asesinada por agentes del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) en Minneapolis, un lugar que ya había sido escenario de otras tragedias, como la muerte de George Floyd en 2020. Este incidente ha desatado una ola de protestas en todo Estados Unidos, donde miles de manifestantes se han reunido para exigir justicia y responsabilizar a la administración de Donald Trump por lo sucedido.
Good fue asesinada mientras ejercía su derecho a observar las actividades del ICE, asegurándose de que los agentes no abusaran de su poder. El Departamento de Seguridad Nacional ha calificado este acto como un «terrorismo doméstico», una afirmación que ha sido desmentida incluso por el alcalde demócrata de Minneapolis, Jacob Frey, quien la ha calificado de «mentira». Las imágenes del tiroteo muestran a Good huyendo de los agentes en el momento del disparo, lo que ha generado aún más indignación entre los ciudadanos.
La brutalidad del estado y la política de Trump
El asesinato de Renee Nicole Good es un ejemplo claro de la brutalidad del estado capitalista y su agresiva política contra los inmigrantes. Desde que Trump asumió la presidencia, el ICE ha intensificado sus operaciones, movilizando a 2 000 agentes en Minneapolis. Su campaña racista y xenófoba, especialmente dirigida contra la comunidad somalí, ha incentivado un clima de violencia que afecta a miles de ciudadanos, separando a familias y comunidades.
A nivel internacional, la administración Trump ha llevado a cabo una política agresiva, especialmente en Latinoamérica, con acciones como el intento de derrocar al presidente Nicolás Maduro en Venezuela. Las operaciones militares estadounidenses han dejado claro que su enfoque imperialista se traduce en violencia y represión tanto dentro como fuera de sus fronteras. El reciente bombardeo de Nigeria, por motivos cuestionables, es otro ejemplo de esta tendencia.
Un llamado a la movilización social
La comunidad debe unirse ahora más que nunca. La muerte de Good no puede quedar sin respuesta. Es esencial que los movimientos sociales y sindicales se organicen para exigir el fin de las actividades del ICE, incluyendo todas las redadas y deportaciones. Activistas de todo el país han estado saliendo a las calles para proteger a sus comunidades, y la lucha debe intensificarse.
Los sindicatos deben romper su parálisis y actuar en defensa de los inmigrantes, y los movimientos sociales, desde los Socialistas Democráticos de América (DSA) hasta el Partido por el Socialismo y la Liberación (PSL), deben unirse en esta lucha. La violencia estatal y la represión deben ser confrontadas de manera organizada y decidida, poniendo fin a la impunidad de las acciones del ICE y exigiendo justicia para todos los activistas que han perdido la vida en esta lucha.
La izquierda debe asumir la exigencia de abolir el ICE y poner fin a las políticas imperialistas que afectan a Latinoamérica. La movilización masiva es crucial para detener el avance de la violencia estatal y construir un futuro más justo para todos.










