La tensión en Minneapolis ha alcanzado niveles críticos tras el reciente tiroteo en el que un agente federal de inmigración hirió a un inmigrante en la pierna. Este incidente ocurrió el miércoles 18 de octubre de 2023, apenas una semana después de que Renee Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, fuera fatalmente disparada por el agente Jonathan Ross mientras se encontraba al volante de su automóvil. Las manifestaciones en contra de la actuación de las fuerzas federales se han intensificado, con miles de ciudadanos denunciando lo que consideran una «invasión» de uniformados en sus comunidades.
Según un comunicado del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el tiroteo se produjo durante una parada de tráfico selectiva destinada a localizar a un inmigrante indocumentado proveniente de Venezuela. Este individuo, al intentar evadir el arresto, chocó su vehículo contra un coche aparcado y luego huyó a pie. Un agente logró capturarlo, pero se produjo un enfrentamiento en el que otros dos hombres salieron de un apartamento cercano y atacaron al agente con una pala de nieve y un palo de escoba. En medio de la pelea, el inmigrante se liberó y también golpeó al agente con una pala, lo que llevó a este a disparar en defensa propia.
La situación ha sido seguida de cerca por la policía local, que ha iniciado una investigación sobre el incidente. El DHS ha detallado que tanto el agente herido como el inmigrante se encuentran actualmente en el hospital, mientras que los otros dos presuntos agresores fueron detenidos. La información ofrecida por el DHS ha generado un nuevo nivel de indignación, al acusar al gobernador de Minnesota, Tim Walz, y al alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, de «incitar activamente a una resistencia organizada contra las fuerzas del ICE».
Reacciones y aumento de las protestas
La indignación en la comunidad se ha visto alimentada por el hecho de que los fiscales federales de Minneapolis, al menos seis, han presentado su dimisión en protesta por la forma en que se está manejando la investigación en torno a la muerte de Renee Good. Las críticas se centran en la estrategia de investigar a la mujer de Good mientras se exculpa al agente Ross. En una comparecencia pública, el gobernador Walz se dirigió a los ciudadanos, instándolos a grabar las acciones de las fuerzas federales como una medida de rendición de cuentas, afirmando que «lo que está ocurriendo en Minnesota desafía la creencia».
Walz denunció que las fuerzas del DHS están deteniendo a personas indiscriminadamente, incluyendo a ciudadanos estadounidenses, y que se están llevando a cabo actos de violencia y abuso por parte de los agentes. «Esto ha dejado de ser una cuestión de aplicar la ley de inmigración, es una campaña de brutalidad organizada contra el pueblo de Minnesota», sostuvo el gobernador. Su discurso se produce en un contexto donde la administración de Donald Trump ha intensificado su despliegue de efectivos federales en la región, lo que ha sido denunciado como anticonstitucional.
Un clima de miedo y desconfianza
La situación en Minneapolis ha generado un ambiente de miedo y desconfianza entre los residentes, que sienten que las fuerzas del orden están actuando de manera violenta e indiscriminada. Las palabras de Walz han resonado con fuerza en la comunidad, que se ha organizado para protestar contra estos actos de represión. «Ayudadnos a crear una base de datos de las atrocidades contra Minnesota, no solo para establecer un registro, sino como banco de pruebas para futuras acusaciones», instó Walz en su intervención.
El clima de tensión y las numerosas protestas que se han llevado a cabo en la ciudad reflejan la creciente preocupación de la población sobre el uso de la fuerza por parte de las autoridades y la falta de transparencia en las investigaciones. El caso de Renee Good y el reciente tiroteo han puesto de manifiesto la necesidad de un debate más amplio sobre la actuación de las fuerzas federales en temas de inmigración y la protección de los derechos civiles.













