Simone Biles protagonizó una charla reveladora en el programa El Hormiguero donde abordó con sinceridad los momentos más complicados de su trayectoria deportiva. La gimnasta estadounidense expuso sin tapujos la crisis personal que vivió durante los Juegos Olímpicos de Tokio, cuando un colapso mental la obligó a retirarse para preservar su bienestar.
Biles explicó el fenómeno conocido en gimnasia como los «twisties», una desconexión abrupta entre la mente y el cuerpo que provoca desorientación en el aire y puede resultar muy peligrosa. Recordó que su decisión de abandonar la competición levantó un debate mundial sobre la salud mental, convirtiéndose en una figura referente y portavoz de esta causa.
La campeona destacó la dificultad que supone que las lesiones psicológicas no sean visibles para los demás: «Si te rompes un brazo, todo el mundo lo ve. Pero cuando la lesión es invisible, la gente no lo entiende», afirmó. Durante esos días, los pensamientos negativos se acumulaban y lo más duro era que su sufrimiento pasaba desapercibido. En ese proceso, valoró el apoyo de su entorno, que supo escucharla y acompañarla para que pudiera recuperarse.
Biles reconoció que sin la terapia y el apoyo psicológico no habría logrado llegar a los siguientes Juegos Olímpicos en París. «No hubiera estado allí sin mis terapeutas y psicólogos deportivos. Ha sido un trabajo duro y largo, pero ha valido la pena», aseguró. En la actualidad, continúa con su tratamiento y su mensaje es claro: «La terapia funciona y hay que pedir ayuda».
Cuando se le preguntó por el consejo más valioso que ha recibido, Biles respondió con una sonrisa: «Todo el mundo me dijo que viniera aquí a divertirme. Eso es lo que siempre digo: hay que divertirse». Para explicar el bloqueo mental, recurrió a dos ejemplos prácticos: uno en gimnasia, donde realizar un salto con tirabuzón y mortal sin saber dónde estás es imposible, y otro cotidiano, comparándolo con conducir y de repente no saber cómo hacerlo.
Explicó que el tiempo para superar los «twisties» varía entre deportistas, desde semanas hasta toda una carrera, pero en unas Olimpiadas no hay margen de error: «Solo tienes 24 horas», por lo que tuvo que retirarse para buscar un espacio seguro y recuperarse.
Sobre su futuro, Simone Biles no cerró ninguna puerta respecto a su participación en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. «No estoy segura de qué haré. Estaré o en el suelo o animando al equipo», concluyó con honestidad, dejando abierta la incógnita sobre su próximo desafío.












