Diego Armando Maradona protagonizó una de las actuaciones más memorables en la historia del deporte durante el Mundial de México 86, llevando a Argentina a conquistar su segundo título mundial apenas ocho años después del primero. Este torneo marcó la consagración definitiva de Maradona como leyenda, dejando imágenes imborrables como sus dos goles frente a Inglaterra en cuartos de final, conocidos mundialmente como «La mano de Dios» y el «Gol del Siglo».
En la final, Argentina se impuso a Alemania Federal por 3-2 en un encuentro dramático. Aunque Maradona no anotó, su asistencia en el gol decisivo de Jorge Burruchaga fue clave para la victoria. El Estadio Azteca en México DF fue testigo de estas gestas, escenario también de la gloria de Pelé en el Mundial de 1970.
Pero el torneo no solo fue la historia de Maradona. Destacaron figuras como Gary Lineker, quien después ficharía por el FC Barcelona, y el español Emilio Butragueño, que brilló especialmente en octavos de final al marcar cuatro goles contra Dinamarca. Además, el Mundial marcó el adiós a grandes estrellas como Zico y Platini, protagonistas de un vibrante Brasil-Francia que terminó en tanda de penales a favor de los franceses.
Contexto y dificultades previas al Mundial
Antes de comenzar la competición, el Mundial de México 86 sufrió un cambio de sede inesperado. Originalmente estaba previsto que se celebrara en Colombia, pero el gobierno colombiano renunció a organizarlo. México asumió el reto, pese a que unos meses antes un terremoto devastó la capital, poniendo en duda la viabilidad del evento. Finalmente, la ciudad pudo reconstruirse a tiempo para albergar el campeonato.
El papel de España y la tanda de penales contra Bélgica
España realizó una notable actuación en el torneo, considerada durante años como una de sus mejores en un Mundial. A pesar de empezar con una derrota polémica ante Brasil, donde se anuló un gol legal a Michel, la selección española reaccionó ganando sus siguientes encuentros frente a Irlanda del Norte y Argelia con solvencia.
En octavos de final, España protagonizó una goleada histórica ante Dinamarca en Querétaro, con la estrella Emilio Butragueño marcando cuatro goles y mostrando un gran nivel. En cuartos de final, sin embargo, las bajas por lesión y sanción en defensa complicaron al equipo. Aunque lograron empatar contra Bélgica y forzar la prórroga, la eliminatoria se decidió en penales, donde el error de Eloy Olaya ante el portero Jean-Marie Pfaff condenó a La Roja a la eliminación.












