La UD Las Palmas recupera su esencia con una victoria contundente

La UD Las Palmas volvió a brillar con un 4-0 ante el Ceuta tras 78 días sin ganar en casa

Todo pasa y todo llega. Las malas rachas, las victorias, las sonrisas… Esta tarde, la UD Las Palmas volvió a mostrar su mejor versión. Esta es la misma que había emocionado a toda la Isla a finales de año, justo cuando cerraron el 2025 con la misma goleada que firmaron ante el Ceuta (4-0) y en el mismo escenario, el Estadio de Gran Canaria. Han transcurrido 78 días para que la afición amarilla pudiera volver a saltar de sus asientos, abrazarse con el vecino de al lado y alzar sus gargantas gritando hasta cuatro goles. Han pasado 78 días para que la victoria regresara a casa, bajo el calor de unos seguidores que han demostrado estar en las buenas y en las malas, ya sea en Gran Canaria o en cualquier estadio del país.

La victoria no llegó en un día cualquiera, sino cuando la UD homenajeaba a «Tino El Escachao», quien seguramente hubiera querido estar presente en esta fantástica tarde en el feudo de Siete Palmas. Porque todo salió perfecto, desde la alineación de Luis García a pesar de las bajas, hasta las asociaciones de los jugadores en el terreno de juego y los cambios realizados. Era el día marcado en el calendario para volver a brillar después de la crisis, para poner fin —por segunda jornada consecutiva tras vencer 0-3 a la Cultural en el Reino de León— a una mala racha que unió más al equipo que nunca.

Los ingredientes fueron una mentalidad ganadora, compromiso colectivo y futbolistas que se entendieron a la perfección desde el primer momento, todos luchando por un único objetivo: el ascenso a Primera División. Todos cumplieron, desde los que comenzaron el partido hasta los que entraron en la segunda mitad e incluso aquellos que calentaban en la banda cuando los goles comenzaron a llegar y los que animaban desde el banquillo. Todos desempeñaron a la perfección su papel de líder, aunque en este caso esa posición aún se vea lejana.

Los 17.469 espectadores que apoyaron a la UD Las Palmas antes de la comida familiar del domingo disfrutaron del mejor Jesé Rodríguez, quien parece haber regresado a su mejor versión, aquella que lo hizo brillar en el Real Madrid. Incansable y persistente, con varias llegadas a portería en los minutos iniciales del encuentro, fue quien llevó la voz cantante en un equipo caracterizado por realizar una presión más alta de lo habitual. La dupla de los veteranos Jonathan Viera y Jesé funcionó, demostrando su compenetración con una jugada entre ambos que estuvo a punto de abrir el marcador.

El que finalmente lo logró fue Fuster. Este mago del balón, la brújula silenciosa de la UD, busca convertirse en el máximo goleador. Después de anotar ante la Cultural, volvió a hacerlo con el Ceuta, sumando cinco goles y ocho asistencias que lo colocan como uno de los jugadores más determinantes del equipo, siendo el único de la plantilla amarilla que ha disputado todos los partidos de esta temporada.

Tras el descanso, Miyashiro, el fichaje invernal de Luis Helguera que ha tenido mayor impacto hasta ahora, se reivindicó. Era su cuarto partido como titular —de los seis que ha disputado desde su llegada a mediados de enero— y aunque mostró su calidad en cada uno de ellos, fue en esta ocasión cuando demostró que no solo tiene habilidades, sino también goles para ofrecer. La joya japonesa que marcó un gol al FC Barcelona en un amistoso este verano, firmó un doblete al Ceuta en tres minutos y, más allá de celebrarlo, fue a agradecer a sus asistentes.

La guinda al pastel la puso Jonathan Viera, quien se sumó a la lista de goleadores. Lo hizo desde el punto de penalti después de mantener una breve conversación con su amigo Jesé, aunque en este caso había poco que discutir: el balón era para el capitán, quien además de su deseo de ver portería, tenía preparada una celebración muy especial. Un beso al cielo y los dedos señalando al mismo lugar, donde desde el pasado martes descansa Tino, el hombre que creyó en Viera y vio algo diferente en el niño de La Feria, impulsándolo a ser lo que es ahora.

Aparte de los goleadores, la tarde dejó una mención especial a cuatro nombres: Enzo Loiodice, Mika Mármol, Juanma Herzog y Cristian Gutiérrez. El primero destacó con un partido sobresaliente, siendo el mejor del encuentro. Mika continuó demostrando que es el mejor central de la categoría, y Juanma y Cristian cumplieron como los que más, siempre listos cuando se les necesitaba. Herzog, en concreto, puede afirmar que este curso la UD no ha perdido mientras él ha defendido su escudo.

Una tarde en la que desaparecieron los fantasmas, llegaron las sonrisas en forma de goles y la afición volvió a disfrutar de salir del estadio con una victoria bajo el brazo. Una jornada fantástica llena de héroes, pero sobre todo de compromiso por un objetivo.

Redacción

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