Las lágrimas de Amber Glenn lo dijeron todo. La patinadora estadounidense de 26 años, campeona nacional en tres ocasiones consecutivas y una de las favoritas para pelear por el podio individual, terminó su programa corto en el Milano Ice Skating Arena visiblemente destrozada. Cuando los números aparecieron en la pantalla —67,39 puntos—, se cubrió el rostro con las manos. Quedaba en el puesto 13 a las puertas de la final del programa libre del jueves.
Glenn patinó al ritmo de Like a Prayer de Madonna, la misma música con la que arrasó en el Campeonato de Estados Unidos hace apenas un mes. En Milán, el guion fue otro. En uno de los saltos triples obligatorios ejecutó un doble en su lugar, un error que le costó puntos decisivos en una final donde los márgenes son mínimos. Al terminar, se arrodilló sobre el hielo, las manos en el pecho, mientras el público le tributaba una ovación de pie. Después, se fundió en un abrazo con su entrenador, Damon Allen.
La tigresa que llegó como favorita
Pocas semanas antes, Glenn había firmado en St. Louis uno de los mejores programas de su carrera: 233,55 puntos totales para conquistar su tercer título nacional consecutivo, el primero en lograr esa hazaña desde Michelle Kwan, que ganó ocho seguidos entre 1998 y 2005. Llegaba a Milán como la patinadora americana mejor posicionada en el ranking mundial, con una marca personal de 150,50 en el programa libre y el triple axel como arma diferencial —uno de los saltos más exigentes del patinaje, que solo seis mujeres estadounidenses han completado en competición.
Pero los Juegos tienen su propia lógica. Durante el calentamiento previo al programa corto, Glenn mostraba cierta incomodidad con sus patines, aunque no trascendió ningún problema técnico oficial. El fallo en el salto truncó sus opciones antes incluso de que terminara la música.
Mucho más que una medallista
La historia de Glenn va mucho más allá del hielo. En su adolescencia, cuando ya era una promesa destacada, luchó contra la depresión, la ansiedad y un trastorno alimentario que la llevaron a alejarse del patinaje durante una temporada. Su regreso gradual la fue llevando de nuevo a la élite, y en 2019 dio un paso que cambió su carrera: salió públicamente como bisexual. «La gente me ovacionaba más que nunca. Casi me puse a llorar antes de patinar. Me sentí completamente libre», recordó en una entrevista reciente.
Desde entonces, Glenn se ha convertido en una de las voces más visibles del deporte en defensa de la comunidad LGBTQ+ y la salud mental. Antes de los Juegos reveló haber recibido amenazas de muerte, una sombra que ha condicionado su experiencia en Milán-Cortina.
| ⛸️ Clasificación tras el programa corto femenino — Milán-Cortina 2026 | ||
|---|---|---|
| Pos. | Patinadora / País | Puntos |
| 1.ª | Ami Nakai 🇯🇵 Japón | 78.71 |
| 2.ª | Kaori Sakamoto 🇯🇵 Japón | 77.23 |
| 3.ª | Alysa Liu 🇺🇸 Estados Unidos | 76.59 |
| 4.ª | Mone Chiba 🇯🇵 Japón | 74.00 |
| 13.ª | Amber Glenn 🇺🇸 Estados Unidos | 67.39 |
La remontada, todavía posible
En el programa libre del jueves todo puede cambiar. La puntuación del corto pesa, pero no determina por sí sola el resultado final. Glenn ya ha demostrado esta temporada que su programa libre es su mejor arma: en el nacional firmó 150,50 y en la prueba por equipos de estos mismos Juegos fue parte del equipo que conquistó el oro olímpico. Las palabras de Ilia Malinin, otro patinador que vivió su propio drama en Milán antes de reponerse, resuenan: «La gente piensa que somos superhumanos. Pero no, solo somos humanos.»
Glenn lo sabe mejor que nadie. Y el jueves tendrá una última oportunidad de demostrarlo.














