El exárbitro Iturralde González ha expresado su indignación hacia la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) tras los cánticos racistas que se escucharon en el RCDE Stadium durante el partido entre España y Egipto. Este incidente ha suscitado una gran polémica en la antesala del Mundial.
En una intervención en el programa «El Larguero», González fue muy crítico con la gestión de la RFEF al considerar que no se aplicó el protocolo adecuado frente a este tipo de conductas. «Poner un mensaje en los videomarcadores no es suficiente», afirmó con contundencia.
El exárbitro explicó cómo debería haberse actuado de acuerdo con las normas de la FIFA. Según su opinión, el responsable del partido tendría que haber informado al árbitro y detenido el juego. Posteriormente, debería haberse mostrado el mensaje en los videomarcadores mientras el partido estaba parado. En caso de que se repitieran los cánticos, la situación debería haber avanzado a la suspensión temporal del partido, con los jugadores retirándose a los vestuarios.
González también cuestionó la versión oficial de los hechos, señalando que los cánticos comenzaron mucho antes del minuto 44, como se había indicado. «Perdona que dude que un árbitro no pare el partido y que diga que lo va a decir en el descanso cuando le dicen que hay gritos racistas», argumentó, mostrando su escepticismo respecto a la reacción del árbitro tras recibir la notificación.
Durante la conversación, el periodista José Palacio mencionó que, según la RFEF, el cuarto árbitro fue informado en tiempo real tras los primeros cánticos en el minuto 10. Sin embargo, González reiteró su desacuerdo con esta versión, insistiendo en que es una situación muy grave y que merece una aclaración.
El exárbitro elevó el tono de sus críticas al afirmar que, si la versión de la RFEF se confirma, el árbitro en cuestión no debería continuar arbitrando. «Ignorar un aviso de este tipo supone un incumplimiento muy grave del protocolo», aseguró.
González advirtió sobre el impacto negativo que estas polémicas pueden tener en la imagen del fútbol español, especialmente con el Mundial en juego. «Es un hecho tan grave que la RFEF debería haber emitido un comunicado aclarando que informaron al árbitro y que este hizo caso omiso de parar el partido», concluyó.












