El FC Barcelona continúa en una profunda crisis tras sufrir su cuarta derrota consecutiva en la Euroliga, esta vez ante el Hapoel de Tel Aviv con un marcador de 75-80. Este resultado agrava aún más la situación de los azulgranas, quienes han perdido seis de sus últimos siete partidos en esta competición.
El equipo, que se presentó en el Palau sin público debido a las protestas por el conflicto en Palestina, se vio afectado por la baja de última hora de Toko Shengelia, lo que complicó aún más su desempeño en la cancha. Desde el comienzo, el Hapoel mostró su fuerza, con Dan Oturu anotando 22 puntos y Elijah Bryant contribuyendo con 21, mientras que en el bando catalán, Kevin Punter y Will Clyburn lideraron el ataque con 17 y 15 puntos respectivamente.
Las desgracias se acumularon para el Barça, que el jueves había confirmado una rotura muscular de Nicolás Laprovittola, que lo dejará fuera de las canchas durante tres meses. Este viernes, la ausencia de Shengelia por un problema en el soleo derecho fue un golpe adicional, dejándolos sin dos jugadores clave para el partido.
A pesar de un primer cuarto competitivo, en el que lograron cerrar con una ventaja de 26-19, el equipo se estancó en el segundo cuarto, donde solo anotó 14 puntos. Un parcial de 0-10 en este periodo llevó a su entrenador, Xavi Pascual, a solicitar un tiempo muerto para intentar detener la hemorragia, pero el daño ya estaba hecho. Al descanso, el Hapoel se marchó con una ventaja de seis puntos (40-46).
Conscientes de la necesidad de reaccionar, el Barça no logró mejorar su defensa en el tercer cuarto, donde las faltas de Vesely complicaron aún más la situación. Al finalizar el tercer periodo, el equipo entró con un déficit de cinco puntos (61-66), y el último cuarto se tornó en un verdadero calvario para los locales.
Pascual intentó todos los recursos a su disposición para buscar la remontada, pero sus esfuerzos fueron en vano. La falta de alternativas ofensivas y el desánimo de los jugadores se hicieron evidentes. Las protestas de Pascual hacia los árbitros también reflejaron la frustración general del equipo, que terminó ofreciendo una imagen muy pobre en un encuentro que se tornaba crucial ante el próximo derbi catalán en la ACB contra la Penya.
El equipo buscará revertir esta tendencia negativa en su próximo partido, aunque las lesiones y la falta de confianza son obstáculos difíciles de superar en este momento crítico.












