La situación en la Euroliga se ha tornado crítica para los entrenadores, pues casi la mitad de ellos ya no se encuentran al frente de sus equipos. Hasta el momento, han sido nueve los técnicos que comenzaron la temporada y que han sido destituidos. El último en perder su puesto ha sido Dusko Ivanovic, quien fue cesado de sus funciones como entrenador principal del Virtus Bolonia.
El club italiano emitió un comunicado el viernes por la tarde informando que Ivanovic no continuará dirigiendo al equipo esta temporada. Junto a él, también se desvinculó a su segundo entrenador, Nenad Trajkovic. «El Virtus desea expresar su más sincero agradecimiento al entrenador Ivanovic por su profesionalidad, dedicación y esfuerzo durante su gestión. Asimismo, agradece a Nenad Trajkovic. Les deseamos a ambos mucho éxito en sus respectivas carreras profesionales», se indica en el escrito.
La destitución de Ivanovic se produce en un contexto complicado para el Virtus, que ocupa actualmente la decimoquinta posición en la clasificación de la Euroliga, con un balance de 13 victorias y 20 derrotas. La reciente derrota ante el Armani Milan por 103-87 fue determinante para el futuro del entrenador, quien previamente había dirigido a equipos como Baskonia y Barça.
En los últimos encuentros, el equipo italiano había encadenado tres derrotas consecutivas entre la competición nacional y la europea. La salida de Ivanovic marca el noveno cambio en los banquillos de la Euroliga desde el inicio de la temporada. Esta misma semana, el París Basketball también anunció la no continuidad de su entrenador, Francesco Tabellini, mientras que el AS Mónaco y Vassilis Spanoulis terminaron su relación hace pocas semanas.
El nuevo entrenador del Virtus, Nenad Jakovljevic, asumirá el cargo acompañado de Daniele Parente y Cristian Fedrigo. La presión sobre los entrenadores en la Euroliga es cada vez mayor, reflejando la inestabilidad que caracteriza a esta competición.











