Investigadores han detectado rayos gamma de alta energía que emergen del centro de nuestra galaxia, lo que podría estar relacionado con la esquiva materia oscura, aunque aún no hay pruebas concluyentes. El estudio, liderado por Tomonori Totani de la Universidad de Tokio, ha generado gran expectación, ya que podría suponer un avance significativo en la comprensión de este fenómeno cósmico.
En un artículo publicado en el Journal of Cosmology and Astroparticle Physics, se menciona un «exceso de tipo halo de 20 GeV de la emisión difusa galáctica», un hallazgo que, si se confirma, podría ser uno de los descubrimientos más importantes en la física desde la detección del bosón de Higgs. Sin embargo, la interpretación de los datos es compleja y no se puede afirmar con certeza que se haya visto materia oscura.
El dilema de la materia oscura
La materia oscura es un componente fundamental del universo, que se cree que constituye aproximadamente el 85% de la masa total del cosmos. Su existencia se infiere gracias a los efectos gravitacionales que ejercen sobre la materia visible, pero nunca ha sido observada directamente. En la década de 1930, el astrónomo Fritz Zwicky fue uno de los primeros en observar que ciertas galaxias se movían a velocidades inusuales, lo que sugirió la presencia de una masa adicional no visible.
Más tarde, en los años 70, Vera Rubin corroboró esta teoría al evidenciar que las estrellas en los bordes de las galaxias giran a la misma velocidad que las que están más cerca del centro. Desde entonces, diferentes misiones astronómicas, como el telescopio espacial Euclid, han dedicado sus esfuerzos a tratar de detectar esta materia oscura.
En el caso del estudio de Totani, se postula que los rayos gamma detectados podrían ser el resultado de la desintegración de partículas de materia oscura. Sin embargo, el profesor Miguel Ángel Sánchez Conde del IFT-UAM-CSIC advierte que la interpretación de estos datos es especulativa y que no se puede afirmar que esta sea la primera vez que se ha «visto» la materia oscura.
El análisis y las críticas
El profesor Jorge Sánchez Almeida, del Instituto de Astrofísica de Canarias, también destaca que es crucial tener cautela ante este tipo de descubrimientos. Los antecedentes muestran que observaciones similares, que inicialmente se atribuían a la materia oscura, fueron explicadas más tarde por fenómenos astrofísicos convencionales, como púlsares o supernovas.
Por su parte, la investigadora Sabine Hossenfelder, del Frankfurt Institute for Advanced Studies, critica la metodología del estudio, sugiriendo que el ajuste de datos para atribuir señales a la materia oscura sin considerar otras posibilidades es cuestionable. Hossenfelder argumenta que cualquier distribución de datos compleja puede dar lugar a componentes esféricos, lo que podría llevar a conclusiones erróneas.
Desde la Universidad Complutense de Madrid, el catedrático Juan Abel Barrio subraya que el equipo del detector de Fermi ha estado registrando y publicando datos de rayos gamma durante años, por lo que sería extraño que este hallazgo se les hubiera pasado por alto. A medida que se continúan analizando los datos del Telescopio Espacial Fermi, los investigadores están a la expectativa de realizar análisis independientes para verificar la señal de 20 GeV asociada a partículas WIMP.
La búsqueda de la materia oscura continúa siendo uno de los mayores desafíos en la astronomía moderna, y aunque el estudio de Totani abre nuevas vías de investigación, la comunidad científica se mantiene cautelosa ante las afirmaciones de descubrimiento. Con el tiempo, se espera que se logren avances que permitan desvelar los secretos de esta «materia ausente» que ha desconcertado a los astrónomos durante décadas.
