La Ruta de las Camelias se presenta como una travesía mágica a través de los pazos y jardines más emblemáticos de Galicia, donde la belleza de las flores se entrelaza con historias guardadas en el tiempo. Aunque hoy en día es difícil imaginar los jardines gallegos sin las camelias, estas no son originarias de la región. Su llegada a Galicia se produjo a finales del siglo XVIII desde China y Japón, gracias a las rutas comerciales que conectaban Galicia y Portugal con el Oriente lejano. En la actualidad, Galicia alberga más de 8.000 especies de camelios, que han transformado sus jardines en auténticos espectáculos de color y exotismo.
El primer día de este itinerario comienza en Padrón, un lugar impregnado de historia jacobea y de figuras literarias destacadas como el Nobel Camilo José Cela y Rosalía de Castro. La primera parada es el Jardín Botánico-Artístico de Padrón, un espacio romántico con más de 300 especies vegetales. Este lugar, declarado Bien de Interés Cultural, ofrece la oportunidad de pasear bajo los plátanos centenarios y admirar una imponente secuoya roja. Entre sus atractivos se encuentran la estatua del trovador medieval Macías y el aromático entorno de las gardenias en verano. A pocos minutos, cruzando el río Sar, se encuentra el Pazo de Lestrove, un antiguo retiro de arzobispos que hoy funciona como hotel y monumento. Este pazo, de origen del siglo XVI, destaca por sus jardines elegantes y su fuente de tres niveles, coronada por una figura de Santiago peregrino.
La jornada culmina en el casco histórico de Padrón, donde se puede disfrutar de la gastronomía local, siendo el famoso pimiento de Padrón el protagonista, famoso por su variedad de sabores: algunos pican y otros no.
El segundo día se dirige a Santiago de Compostela, donde la ciudad ofrece una mezcla de historia y naturaleza. La Alameda de Santiago es un parque histórico que ha sido un punto de encuentro durante siglos y aún hoy es un lugar vibrante, repleto de camelias y robles centenarios. En este parque se halla la escultura de «As Marías», un icono de la ciudad. Desde aquí, los visitantes pueden pasear por senderos que combinan jardinería de estilo francés con rincones especiales, como un banco bajo un eucalipto centenario. El Pazo de San Lorenzo, escondido tras un frondoso bosque, alberga un antiguo seto de boj que es un espectáculo por su precisión escultórica.
Después de un recorrido por el casco antiguo, es momento de disfrutar de la rica gastronomía gallega en calles como la Rúa do Franco, donde se pueden degustar platos típicos como el pulpo a feira y los mariscos de la región. A continuación, la ruta sigue hacia el Pazo de Santa Cruz de Ribadulla, conocido también como Pazo de Ortigueira, donde la belleza de las camelias se puede apreciar en sus jardines.
El tercer día, la aventura se desplaza a las Rías Baixas, comenzando en el Pazo de Rubians, en Vilagarcía de Arousa, donde las camelias han sido cultivadas desde el siglo XIX. En sus 65 hectáreas, además de las camelias, se pueden encontrar viñedos de albariño y un bosque de alcornoques. Muy cerca, en Cambados, se halla el Pazo de Fefiñáns, que combina su arquitectura histórica con la tradición vinícola, albergando una de las bodegas más antiguas de la zona. Tras una comida con productos locales, la ruta nos lleva al Pazo de A Saleta, donde la jardinería de estilo inglés se entremezcla con especies exóticas.
El recorrido culmina en Pontevedra, con una visita al Pazo de Lourizán, que destaca por su impresionante jardín botánico.
Finalmente, el cuarto día de la ruta concluye en el Castillo de Soutomaior, un emblemático castillo medieval rodeado por un parque de 35 hectáreas que alberga uno de los jardines de camelias más importantes de Europa. Este jardín ha sido reconocido como Jardín de Excelencia Internacional por la Sociedad Internacional de la Camelia. Entre sus senderos se encuentran más de 400 plantas de camelia de diferentes especies, destacando una camelia de 18 troncos, la más ancha de Galicia. Este espacio, que combina especies autóctonas y exóticas, permite disfrutar de la belleza y la riqueza botánica de Galicia, ofreciendo un cierre perfecto a este viaje inolvidable.













