En varias de las playas más conocidas a nivel mundial se está restringiendo el uso de cremas solares debido a los daños que ciertos compuestos químicos presentes en estos productos ocasionan en el medio ambiente. Así lo señala un reportaje del Daily Mail, que alerta sobre el impacto negativo que ingredientes como la oxibenzona, el butilparabeno y el octinoxato tienen sobre los arrecifes de coral y los delicados ecosistemas costeros.
Protegerse del sol es una práctica habitual para evitar quemaduras, pero en destinos turísticos destacados del Caribe, Costa Rica, México y Hawái, ya se han implementado prohibiciones para evitar que los protectores solares contribuyan a la degradación ambiental. Estas restricciones buscan preservar tanto los ecosistemas marinos como terrestres, que son especialmente vulnerables a la contaminación química.
El origen de estas medidas se remonta a Palaos, una nación insular del Pacífico Occidental, que en 2020 fue pionera en la prohibición de protectores solares con ingredientes tóxicos para los arrecifes. Posteriormente, las Islas Vírgenes de Estados Unidos y Aruba adoptaron normativas similares, mientras que Hawái fue más allá al prohibir la venta de estos productos en todo el territorio nacional desde 2021.
En el caso de Costa Rica, aunque no existe una prohibición total para el uso de estos protectores en playas públicas, el país fomenta activamente alternativas que no dañen los arrecifes ni los ecosistemas de la selva tropical, buscando un equilibrio entre turismo y conservación ambiental.
Una opción que ha surgido como alternativa a las cremas tradicionales son los protectores solares orales, formulados a partir del extracto de Polypodium leucotomos, un helecho tropical conocido por sus propiedades antiinflamatorias y su capacidad para ayudar a proteger la piel frente a los daños solares. Sin embargo, especialistas en dermatología advierten que estas pastillas no sustituyen a los protectores tópicos, ya que no bloquean los rayos UV ni previenen las quemaduras ni las consecuencias a largo plazo como el envejecimiento prematuro o el cáncer de piel.
La dermatóloga Anatalia Moore subraya que, aunque los protectores orales pueden brindar un apoyo antioxidante, no ofrecen una protección completa ni fiable contra la radiación ultravioleta, por lo que la búsqueda de productos solares seguros para el medio ambiente y efectivos para la salud sigue siendo un reto pendiente.













