Jacob Elordi, conocido por su papel en «Cumbres Borrascosas» y nominado a los Premios Oscar 2026 por «Frankenstein», tiene una conexión especial con España a través de sus raíces familiares. Su abuelo nació en Ondarroa, un pintoresco pueblo costero del País Vasco, específicamente en la provincia de Vizcaya. Esta hermosa villa, que colinda con Guipúzcoa, se caracteriza por su impresionante fusión de mar y montaña, y su casco urbano evoca una atmósfera medieval digna de ser explorada.
Ondarroa, que alberga aproximadamente 8.000 habitantes, se asienta en la desembocadura del río Artibai en el océano Atlántico. El pueblo ha logrado preservar su esencia medieval a lo largo de los siglos, a pesar de haber sufrido varios incendios. Entre los monumentos históricos que se pueden visitar se encuentra la Torre Likoa, una fortificación del siglo XV, así como la Iglesia de Santa María, situada junto al puerto pesquero, y la Capilla del Padre Eterno, que data del siglo XIV.
Además, sobre el río Artibai hay tres puentes de gran relevancia histórica, destacando el Puente Viejo, que fue reconstruido en el siglo XX, y el moderno puente de Itsasaurre, diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava. Otros lugares de interés en Ondarroa incluyen el Antiguo Ayuntamiento y la Cofradía de Pescadores, que son paradas obligatorias para los visitantes.
Las calles de Ondarroa vieron nacer al abuelo de Jacob Elordi, quien más tarde emigró a Australia, dejando atrás uno de los rincones más bellos del norte de España. En esta villa, los turistas pueden disfrutar de las bravas aguas del Atlántico en playas como Arrigorri y Santurranan, que son consideradas entre las más atractivas de la región.
Por otro lado, aunque la familia paterna de Jacob Elordi es originaria de Ondarroa, su padre nació en la cercana villa de Markina-Xemein, situada a unos 13 kilómetros. Este lugar también cuenta con numerosas maravillas medievales, como el Palacio de Mugartegui, del siglo XVII, así como la Torre Bidarte y la Iglesia del Carmen. Además, hay otros tesoros arquitectónicos de épocas posteriores, como el Palacio de Patrokua y la curiosa Ermita de San Miguel de Arretxinaga.













