La localidad de Baena, situada en el corazón de la Subbética cordobesa, ha sido recientemente reconocida como Pueblo Gastronómico de España, un título que celebra su rica tradición culinaria. Con más de 20 siglos de historia y rodeada de vastos campos de olivos, Baena destaca por la calidad de su aceite de oliva virgen extra, considerado uno de los mejores del mundo.
La D.O. Baena, fundada en 1891, protege este oro líquido que proviene de más de 70 000 hectáreas de olivares y 19 variedades de aceituna. Para profundizar en los secretos de este aceite, una visita al Museo del Olivar y el Aceite de Baena es imprescindible. Este museo, ubicado en un antiguo molino del siglo XX, ofrece una visión completa sobre la historia y los usos del aceite.
Además, la almazara Nuñez de Prado, que produce aceite desde 1795, permite a los visitantes conocer sus instalaciones y participar en catas para apreciar los matices de su producto. Este viaje sensorial se complementa con un recorrido por las emblemáticas calles de Baena, donde la gastronomía local se manifiesta en cada esquina.
La riqueza vitivinícola de Baena
La oferta vinícola de Baena es igualmente impresionante, con vinos que gozan de la D.O. Montilla Moriles. Una visita a Bodegas Jesús Nazareno, fundada en 1963, permite explorar la tradición vinícola de la región. En sus instalaciones, los visitantes pueden conocer el proceso de elaboración de vinos únicos, como los amontillados y olorosos.
El recorrido por las bodegas revela antiguas tinajas que aún conservan mosto de la temporada, una experiencia que conecta con el pasado vitivinícola de Baena. La calidad de estos vinos se define por estrictos requisitos, como la variedad de uva utilizada y el proceso de crianza bajo velo de flor.
Una experiencia gastronómica única
La cocina baenense es un reflejo de su rica herencia cultural, con platos que destacan la frescura de los productos locales. En el Restaurante Mesón Casa del Monte, ubicado en un histórico edificio, se pueden degustar especialidades como las berenjenas fritas con salmorejo, un plato tradicional que no debe faltar. Otra opción es el Gastrobar Picoteo, que presenta una propuesta más moderna con ingredientes de la tierra, como su versión innovadora del flamenquín cordobés.
Para los amantes de los dulces, la Confitería José David León-Salas ofrece una variedad de postres tradicionales que reflejan la herencia morisca y local. La visita a esta confitería es un viaje a través de siglos de repostería, donde cada bocado cuenta una historia.
Después de saborear tanta delicia, un paseo por el casco histórico de Baena se convierte en una parada obligatoria. La Plaza de la Constitución invita a admirar su arquitectura y esculturas emblemáticas, mientras que el Museo Histórico-Arqueológico ofrece una mirada al pasado de la ciudad.
La riqueza cultural de Baena se manifiesta en sus calles, donde murales de artistas urbanos reflejan la historia y la gastronomía local. Este recorrido culmina frente a un mural que retrata una rama de olivo, simbolizando la conexión entre la tierra y su cultura gastronómica.
Baena es más que un destino turístico; es un lugar donde los sabores, la historia y la tradición se entrelazan, creando una experiencia única que deja una huella imborrable en quienes la visitan.













