Más de 3.500 vecinos de Colmenar de Oreja se enfrentan a un futuro incierto respecto al suministro de agua potable, tras la reciente decisión de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) de extinguir el derecho de aprovechamiento del pozo que ha abastecido a estas comunidades durante más de tres décadas. Este pozo, situado cerca del río Tajo, ha sido la única fuente de agua para varias urbanizaciones desde 1991, pero no se han cumplido las condiciones estipuladas para su uso.
La problemática se remonta al año pasado, cuando se reveló que cinco urbanizaciones del municipio se hallaban en una situación crítica con su sistema de abastecimiento. Según José Luis Leao, presidente de la Asociación de Vecinos de Urbanizaciones de Colmenar de Oreja (AVUCO), el agua del pozo ha estado marcada por su alta concentración de cal, y en diciembre de 2024, la Consejería de Sanidad declaró oficialmente que no era apta para el consumo humano. Esta situación se había advertido desde 2018, cuando se recomendó no consumirla, especialmente por niños y ancianos.
Extinción del derecho de aprovechamiento de aguas
La CHT ha emitido una resolución que establece un plazo de tres meses, comenzando el 27 de enero de 2024, para el cierre definitivo de los pozos. Si no se cumple este plazo, la CHT podría imponer multas coercitivas o proceder a la ejecución subsidiaria del cierre, lo que significaría que la propia entidad se encargaría de sellar los pozos a expensas de los vecinos.
Leao ha expresado su preocupación, afirmando que los residentes no han recibido información sobre esta situación crítica, lo que añade un nivel de incertidumbre a un problema que afecta profundamente la vida diaria de los habitantes. “Es de vital importancia que se encuentre una solución a este asunto, no solo por el suministro de agua, sino también por las repercusiones legales que pueden enfrentar los vecinos si se continúa con la explotación del pozo sin el título habilitante necesario”, subrayó.
Inacción administrativa y búsqueda de soluciones
La falta de respuesta por parte de las instituciones ha llevado a que la situación en Colmenar de Oreja se vuelva insostenible. En 2023, se propuso un «Proyecto de abastecimiento a varias urbanizaciones de Colmenar de Oreja», sin embargo, su desarrollo ha sido lento y sin resultados concretos hasta el momento.
Leao ha declarado que, a pesar de que se aprobó una moción en el pleno del Ayuntamiento para conectar estas urbanizaciones con el canal de Isabel II, no se ha avanzado en la implementación de esta solución. “Desde el Ayuntamiento, se nos ha dicho que no representamos a nadie, lo que ha obstaculizado cualquier intento de diálogo constructivo”, lamentó.
Las asociaciones vecinales han propuesto la creación de una mesa de diálogo entre la Comunidad de Madrid, el Canal de Isabel II, el Ayuntamiento y los vecinos afectados, buscando así soluciones viables que garanticen el acceso a agua potable. “La conexión con las conducciones cercanas es una opción que podría ser viable y rápida”, concluyó Leao.
Con la presión creciente y la falta de acción, los vecinos de Colmenar de Oreja esperan una respuesta inmediata de las autoridades que permita asegurar un suministro de agua potable y evitar consecuencias mayores para su comunidad.
