Investigadores del Instituto Karolinska de Suecia han descubierto que el virus de Epstein-Barr (VEB), conocido por causar la mononucleosis, puede desempeñar un papel crucial en el desarrollo de la esclerosis múltiple (EM). Este hallazgo, publicado en la revista Cell, sugiere que la reacción del sistema inmunitario al virus puede dañar el cerebro y contribuir a esta enfermedad neurodegenerativa.
Casi tres millones de personas en el mundo padecen esclerosis múltiple, una enfermedad inflamatoria crónica sin cura, en la que el sistema inmunitario ataca el sistema nervioso central, causando lesiones en las neuronas y la médula espinal. Se ha documentado que todas las personas que desarrollan esclerosis han sufrido previamente mononucleosis infecciosa, sin embargo, los mecanismos exactos que vinculan el VEB con la esclerosis han permanecido en gran medida en la oscuridad.
Resultados del estudio
El nuevo estudio demuestra que, al combatir el virus, ciertas células T—encargadas de atacar al VEB—también pueden dirigirse contra una proteína del cerebro, la anoctamina-2 (ANO2). Este fenómeno, conocido como mimetismo molecular, provoca que las células inmunitarias confundan las proteínas propias del organismo con las del virus. Además, los investigadores hallaron que estas células T de reacción cruzada son significativamente más comunes en personas diagnosticadas con esclerosis que en individuos sanos.
“Nuestros resultados proporcionan pruebas mecánicas de que las respuestas inmunitarias al virus pueden dañar directamente el cerebro en la esclerosis”, afirma Olivia Thomas, primera autora del estudio.
El estudio se basa en investigaciones previas que indicaban que los anticuerpos mal dirigidos tras la infección por el VEB pueden influir en el desarrollo de la esclerosis. Para corroborar esta teoría, el equipo analizó muestras de sangre de personas con esclerosis y las comparó con las de personas sanas. A través de este análisis, los investigadores lograron aislar células T que reaccionan tanto a la proteína EBNA1 del virus como a la ANO2 en personas con esclerosis.
Implicaciones para la salud
Los experimentos realizados en un modelo de ratón revelaron que estas células T pueden agravar los síntomas similares a los de la esclerosis y causar daños en el cerebro. Según los autores, estos resultados ayudan a entender por qué algunas personas desarrollan esclerosis tras una infección por Epstein-Barr, mientras que otras no.
Aunque actualmente no existe una forma eficaz de prevenir o tratar la infección por el VEB, los científicos consideran que el desarrollo de una vacuna contra este virus o el uso de medicamentos antivirales específicos podría ayudar a prevenir o curar la esclerosis múltiple. Este descubrimiento “abre la puerta a nuevos tratamientos dirigidos a estas células inmunitarias con reacción cruzada”, afirma Tomas Olsson, codirector del estudio junto a Andre Ortlieb Guerreiro-Cacais.
En resumen, este estudio no solo aporta evidencia sobre la relación entre el virus de Epstein-Barr y la esclerosis múltiple, sino que también plantea nuevas vías para la investigación y tratamiento de esta compleja enfermedad. A medida que se avanzan en los ensayos clínicos de diversas vacunas y tratamientos antivirales, los resultados de este estudio podrían tener un impacto significativo en los futuros enfoques preventivos y terapéuticos para la esclerosis múltiple.
