Durante el primer año completo de José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa, España multiplicó por cuatro las ayudas destinadas a Venezuela, un país que, lejos de necesitar cooperación, atravesaba un periodo de bonanza económica gracias al petróleo. En 2004, último año del Gobierno de Aznar, la cooperación a Venezuela fue de 2 millones de euros. Sin embargo, en 2005 esa cifra ascendió a 7,9 millones, un aumento del 280%. En 2006 y 2007, las ayudas se mantuvieron en niveles superiores a los 10 millones de euros.
Estos incrementos se produjeron mientras Venezuela registraba crecimientos del PIB cercanos al 10%, y bajo un régimen que ya acumulaba denuncias internacionales por violaciones a los derechos humanos. A pesar de esto, el Gobierno socialista priorizó sus fondos hacia el chavismo, dejando de lado países con mayores necesidades.
El aumento inexplicable del patrimonio de Zapatero
Al abandonar la presidencia en 2011, Zapatero declaró un patrimonio modesto, limitado a una parcela en León valorada en 38.000 euros. Sin embargo, años después su patrimonio inmobiliario creció de forma notable. En 2017 compró un chalet en Lanzarote valorado en 1,2 millones de euros, financiado con una hipoteca pequeña. En 2019 adquirió otro en Aravaca valorado inicialmente en 800.000 euros y actualmente en más de 2 millones, y en 2024 compró un chalet en Puerta de Hierro tasado en más de 2 millones.
Actualmente reside en Monte Rozas en un inmueble valorado en dos millones de euros y cuenta con escolta policial. Su patrimonio inmobiliario supera los 3,7 millones de euros, más del doble de lo declarado al finalizar su mandato. Además, sus hijas han entrado en el mercado inmobiliario comprando pisos en Madrid valorados en 300.000 euros cada uno. La empresa familiar de comunicación, Whathefav SL, ha facturado considerablemente y trabaja para clientes vinculados al chavismo, incluidos algunos bajo investigación.
Investigaciones judiciales y vínculos con el chavismo
La justicia española examina posibles irregularidades en los negocios de Zapatero con el régimen de Nicolás Maduro, especialmente en operaciones relacionadas con la petrolera estatal PDVSA y la empresa Duro Felguera. Documentos presentados por exdirectivos y empresarios demuestran pagos millonarios y vuelos privados entre Madrid y Caracas, con escalas diseñadas para evitar controles.
Periodistas como Gonzalo Araluce han revelado conexiones entre el enriquecimiento de Zapatero y sus relaciones con el chavismo. Víctor de Aldama, empresario que declaró ante el Tribunal Supremo, ha señalado a miembros del Gobierno como parte de una red que facilitó estas operaciones. Zapatero ha negado cualquier vínculo irregular, aunque sus propiedades y relaciones públicas sugieren lo contrario.
Este caso no es aislado. Otros miembros del PSOE también han prosperado a la sombra del chavismo. José Luis Ábalos, exministro de Transportes, está imputado y fue vinculado a operaciones con dinero en efectivo procedente de contratos públicos y a encuentros secretos con Delcy Rodríguez, vicepresidenta venezolana sancionada por la Unión Europea.
Uno de los episodios más evidentes fue el rescate con fondos públicos de Plus Ultra, una aerolínea venezolana con vínculos al chavismo, a la que se destinó una cifra millonaria. Zapatero actuó como facilitador en este proceso. Además, figuras como Santos Cerdán y Enrique Martínez Olmos aparecen implicados en las investigaciones.
El patrón de enriquecimiento ligado al chavismo
Más allá de la ideología, lo que une estos casos es la oportunidad. Durante más de dos décadas, el chavismo ha servido como fuente de recursos para intermediarios con acceso al poder socialista en España. Contratos petroleros, rutas para evadir sanciones y rescates financieros públicos han requerido interlocutores en Madrid con influencia política.
Zapatero mantiene una relación cercana con Delcy Rodríguez, a quien llama «amiga», mientras que su hermano Jorge Rodríguez, responsable de los aparatos represivos en Venezuela, lo describe como «mentor y campeón de la paz». Esta relación ha contribuido a otorgar legitimidad internacional a un régimen acusado de graves violaciones de derechos humanos, a cambio de beneficios económicos que no se corresponden con sus ingresos oficiales.
Mientras Venezuela vive un colapso humanitario con millones de refugiados, Zapatero y su entorno han incrementado su patrimonio inmobiliario y mantienen vínculos comerciales con clientes venezolanos. La prosperidad del expresidente contrasta con la tragedia social que atraviesa el país latinoamericano, al que no se le ha consultado ni beneficiado.

























