En la capital zamorana, las urnas de un colegio electoral han tenido que ser llevadas a la calle debido a la existencia de barreras arquitectónicas. Este incidente tuvo lugar en el barrio de San Frontis, donde el centro de votación se encuentra desde hace años en la sede de una asociación vecinal.
El acceso a este centro electoral es complicado, ya que requiere subir dos escalones, lo que imposibilita a las personas con discapacidad que utilizan silla de ruedas llegar a las mesas de votación. Este domingo por la mañana, una persona con movilidad reducida experimentó esta situación en cada una de las dos mesas del colegio electoral. Uno de ellos expresó que, a pesar de estar acostumbrado a tales dificultades en elecciones anteriores, le parece «muy mal» que aún existan barreras arquitectónicas.
A pesar de su descontento, el afectado intentó minimizar el problema, argumentando que no es una situación que afecte a muchas personas y que, al menos, tiene solución. Este comentario se realizó poco antes de la una del mediodía, cuando acudió al colegio electoral de San Frontis.
Una hora y media antes, en una mesa electoral adyacente, un joven en silla de ruedas, acompañado de su madre, se enfrentó a la misma dificultad y también tuvo que emitir su voto en la calle, junto a la mesa electoral.
El colegio electoral de San Frontis tiene la particularidad de no ser un centro educativo, a diferencia de otros lugares de votación. En su lugar, se utiliza una modesta sede de asociación vecinal que, aunque cuenta con una barra de bar, no ofreció bebidas durante la jornada electoral, ya que la reunión se centró en la emisión del voto.

























