En España, la crisis de vivienda ha tomado un papel central en el debate electoral, ya que siete de cada diez ciudadanos consideran que es el asunto más urgente que enfrenta el país, superando preocupaciones como el desempleo o la pobreza. Esta ansiedad social es solo superada por Irlanda en el contexto de los 27 países de la Unión Europea.
La Comisión Europea está tomando cartas en el asunto y está preparando una Ley de Vivienda Asequible. Entre 2013 y 2024, se ha registrado un aumento superior al 60% en los precios de la vivienda en toda Europa, mientras que los alquileres han subido alrededor de un 20%. Además, se estima que un 20% de las viviendas en la UE están desocupadas.
Según la Comisión, la Unión Europea requiere 2,25 millones de viviendas anuales, pero actualmente solo se construyen 1,6 millones, lo que genera un déficit de 650.000 viviendas cada año en la región. España representa casi una cuarta parte de esa carencia, creando 250.000 hogares anualmente, pero edificando solo 100.000 viviendas. En el caso de Andalucía, la situación es aún más crítica, donde para 50.000 nuevas familias se construyen solamente 10.000 casas al año.
La falta de vivienda asequible se agudiza en las grandes ciudades y en destinos turísticos populares como Málaga, Sevilla y Granada. Estas ciudades han suspendido las licencias para pisos turísticos en sus centros urbanos y reclaman una tasa a los viajeros, algo que la Junta de Andalucía se niega a implementar por la oposición de los hoteleros.
Uno de los temas que se busca abordar en la nueva Ley europea es el alquiler de corta duración. Sin embargo, la vivienda sigue siendo competencia de los estados miembros, regiones y ciudades, lo que genera interrogantes sobre la acción conjunta que propone la UE. El debate en el Parlamento Europeo sobre la crisis de la vivienda ha sido intenso, con propuestas que buscan proteger la propiedad privada y limitar la intervención de los poderes públicos, priorizando el papel del sector privado.
En medio de la campaña electoral, surgen promesas y discusiones sobre soluciones a este problema, así como una competencia entre partidos para entregar llaves de pisos protegidos. A pesar de la escasez de viviendas, se observa una gran actividad mediática en torno a los beneficiarios de estas iniciativas.
Por su parte, el partido Vox ha expresado su escepticismo respecto a las soluciones propuestas, señalando que hay una falta considerable de acción efectiva en este ámbito.

























