martes, enero 13, 2026

La inquietante aceptación del poder numérico en la era Trump

La resignación ante el poder numérico de Trump se extiende entre los ciudadanos y políticos europeos.
por 8 enero, 2026
Lectura de 2 min

El fenómeno Donald Trump ha generado un debate profundo sobre el poder que ejerce no solo como individuo, sino también sobre la manera en que su influencia se manifiesta en un contexto más amplio y preocupante. Desde Nuuk, la capital de Groenlandia, Najannguaq expresa una inquietante resignación al afirmar que, si Estados Unidos decidiera apoderarse de la isla por la fuerza, apenas habría resistencia: «No creo que pusiéramos mucha resistencia». Esta declaración, según el periodista Pablo Ortega de ABC, revela una percepción cada vez más generalizada sobre la dinámica del poder en la era Trump.

La aritmética del poder en la política actual

Trump se presenta como un individuo capaz de moldear el mundo a su antojo, como si bastara con chasquear los dedos. Sin embargo, la realidad es más compleja; requiere recursos, personal y una cierta cantidad de obediencia. La broma de Najannguaq, aunque ligera, es un reflejo exacto de una verdad perturbadora: son pocos, pero la cuestión no es cuántos son, sino cuántos estadounidenses apoyan las acciones y promesas de Trump.

El exembajador británico en Washington, Peter Mandelson, ha señalado que los europeos reaccionan de forma «histriónica y reactiva» ante Trump. Esta afirmación invita a la reflexión sobre si se exageran las reacciones por no querer confrontar lo que realmente está en juego. El problema no es solo Trump como figura, sino el número de personas que lo respaldan, lo que plantea preguntas fundamentales sobre la salud de la democracia.

El peligro de la manipulación democrática

Arturo Pérez-Reverte, en un reciente discurso, advirtió sobre la peligrosidad de la ignorancia colectiva. Un gran número de personas pueden seguir a un líder carismático, transformando la dinámica democrática en una operación aritmética destructiva. La democracia, que debería ser el gobierno de las mayorías, se convierte en un juego de números donde la moral y los límites se desdibujan. Este fenómeno se torna aún más alarmante al considerar que en 2026 la palabra «democracia» podría sonar enferma, no por una pérdida de su fuerza moral, sino porque algunos la han reducido a una simple cuestión de cantidad.

Ahora más que nunca, es evidente que las debilidades de nuestras democracias están a la vista. Un solo líder engreído puede manipular el sistema a su antojo, siempre que cuente con un grupo lo suficientemente grande que lo respalde. Esta situación nos lleva a preguntarnos cuántos están dispuestos a aceptar las consecuencias de su estilo de liderazgo, más allá de la simple admiración por su figura.

La percepción de que la democracia puede ser manipulada por la fuerza numérica de una multitud es, sin duda, uno de los retos más significativos que enfrentamos en el panorama político actual. La historia nos ha enseñado que la aritmética puede ser devastadora, y que el poder no solo reside en la voluntad de un individuo, sino en la aceptación de muchos.

Redacción

Equipo editorial especializado en actualidad ibérica, economía y política. Información rigurosa y análisis profundo de España y Portugal las 24 horas del día.

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