En respuesta a la controversia generada por la quema de un muñeco que representaba al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante la tradicional Quema del Judas, la alcaldesa socialista de El Burgo, Mariló Narváez, ha defendido la festividad como una celebración simbólica sin connotaciones políticas ni antisemitas.
El Ayuntamiento de El Burgo expresó su sorpresa por la repercusión nacional e internacional que ha tenido esta celebración este año, que se lleva a cabo cada Domingo de Resurrección desde hace más de un siglo. En sus declaraciones a ElPlural.com, Narváez destacó que el municipio «no es antisemita ni está en contra del pueblo de Israel, ni muchísimo menos».
La controversia ha escalado hasta el ámbito diplomático, tras la convocatoria de la representante española en Israel a causa de la difusión de imágenes del muñeco, lo que ha causado malestar en la localidad malagueña. «Estamos un poco sorprendidos, tanto el equipo de gobierno como la gente del pueblo y yo misma, por la repercusión que ha tenido este año», reconoció la regidora.
Narváez explicó que esta tradición consiste en la quema de un personaje simbólico que representa «todo lo malo que ha ocurrido durante el año» como un acto para dar paso a «la bondad del hombre nuevo resucitado». En este sentido, enfatizó que ni el Ayuntamiento ni los vecinos identifican oficialmente a la figura: «Nunca se identifica oficialmente a nadie, aunque pueda estar caracterizado».
La alcaldesa también recordó que a lo largo de los años se han representado y «quemado» simbólicamente situaciones como el terrorismo, la violencia machista, las violaciones o la corrupción política, sin que ello haya suscitado controversia. «Este año el mensaje era «No a la guerra» y contra el genocidio. Yo, personalmente, estoy en contra de la guerra y del genocidio», añadió.
En la misma línea, defendió que este tipo de expresiones son parte de la libertad de expresión y se pueden comparar con otras tradiciones españolas, como las Fallas de Valencia, donde también se representan y queman figuras públicas. «Nunca promovemos odio ni violencia, todo está enmarcado en una fiesta popular», recalcó.
La regidora lamentó que un asunto festivo haya derivado en tensiones diplomáticas: «Nos sorprende que un Estado entre hasta ese nivel de detalle y se produzcan reacciones de este tipo». A pesar de la controversia, desde el Ayuntamiento defienden el valor cultural de la Quema del Judas, que ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico andaluz, y esperan que la polémica sirva para dar a conocer mejor esta tradición. «Invitamos a todo el mundo a venir el año que viene, a informarse y a conocer lo que realmente significa esta celebración», concluyó Narváez.

























