El Sindicato de Vivienda de Tetúan ha convocado a la sociedad a salir a las calles el próximo sábado 28 de marzo. Esta manifestación surge como respuesta a las diversas formas de acoso inmobiliario que enfrenta la clase trabajadora en su búsqueda de un hogar digno.
En la actualidad, los precios de la vivienda se han disparado a niveles inalcanzables, mientras que los salarios continúan disminuyendo. Las dificultades para acceder a una vivienda se multiplican, y las escasas protecciones legales para evitar desahucios se deterioran. Se ha normalizado la idea de que la vivienda es un mero negocio, explotando a quienes no generan rentabilidad.
A pesar de que el rechazo hacia banqueros y especuladores ha existido históricamente, hoy se observa un esfuerzo por parte de aquellos con poder político y económico para convertir a estos actores en ejemplos a seguir, mientras propagan racismo y odio hacia los más desfavorecidos. El derecho a la vivienda es considerado irrelevante frente al derecho a enriquecerse.
Los métodos de acoso inmobiliario son variados y van desde el propietario que se niega a realizar reparaciones necesarias hasta la contratación de empresas de desokupación que utilizan tácticas violentas para desalojar a inquilinos. Estas empresas, que actúan como matones, operan al margen de la ley, garantizando a los propietarios una salida rápida sin necesidad de pasar por procesos judiciales que, por lo general, favorecen sus intereses.
Las tácticas empleadas por estas empresas incluyen la interrupción de servicios básicos, la sabotaje de cerraduras, amenazas y la creación de un ambiente de terror para forzar a los inquilinos a abandonar sus casas. Además, es fundamental señalar que estas acciones no se limitan a aquellos que están en situación de okupación; cada vez más, afectan a quienes temporalmente no pueden pagar el alquiler.
Las empresas de desokupación no actúan en solitario. Se benefician del silencio cómplice de los medios, de la policía y del sistema judicial, que a menudo se niega a intervenir. La demonización del «okupa» se ha extendido, afectando a un número mayor de personas que simplemente no pueden pagar su alquiler. Este fenómeno se ha visto alimentado por discursos mediáticos que deshumanizan a las víctimas y blanquean la violencia ejercida sobre ellas.
El papel del Gobierno también es crucial en este contexto. Aunque se han implementado políticas para abordar la crisis de la vivienda, estas han fracasado en mantener precios accesibles y han permitido que la especulación continúe. Las ayudas públicas y las colaboraciones con el sector privado han beneficiado a los rentistas y constructores, mientras que las medidas contra los desahucios se han vuelto ineficaces.
Ante este panorama, el Sindicato de Vivienda de Tetúan hace un llamado a la organización y a la lucha colectiva. La historia demuestra que la unión de la clase trabajadora puede enfrentar a los rentistas y sus prácticas abusivas. Ejemplos recientes muestran que la movilización y la respuesta comunitaria han logrado detener intentos de desalojo y resistir la violencia de estas empresas.
La manifestación del 28 de marzo es una oportunidad para alzar la voz y exigir que el derecho a la vivienda no sea subordinado a intereses económicos. La clase trabajadora no debe normalizar la violencia inmobiliaria ni permitir que el negocio de la vivienda esté por encima de sus vidas. La lucha colectiva es la única forma de hacer frente a esta situación, y la convocatoria a la acción está en marcha.
Nos vemos el 28 de marzo a las 19h en Plaza de Castilla.

























