Un atentado con bomba en una de las principales carreteras del departamento de Cauca, al suroeste de Bogotá, dejó un saldo de 14 personas muertas y cerca de 40 heridas, según informaron las autoridades colombianas.
El presidente Gustavo Petro condenó enérgicamente el ataque ocurrido el sábado por la tarde y demandó la «máxima persecución mundial» contra el grupo narcoterrorista responsable. Petro señaló que este atentado fue ejecutado por una facción de las FARC que persistió en la lucha armada tras la firma del acuerdo de paz en 2016.
El mandatario afirmó que el miedo es la herramienta del fascismo para acceder al poder y la del narcotráfico para controlar a la población. Además, identificó al líder del grupo armado como alias Iván Mordisco y pidió que se redoblen los esfuerzos estatales para neutralizar a estos «criminales contra la humanidad». Petro instó a desplegar a «los mejores soldados» para proteger a los habitantes del Cauca y liberarlos de esta mafia que representa un legado de violencia.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran vehículos y un autobús destruidos, junto a cuerpos dispersos en la carretera, reflejando la gravedad del atentado. El Gobierno anunció que denunciara a los responsables ante la Corte Penal Internacional y señaló que el jefe del grupo armado es alias Marlon, plenamente identificado por la inteligencia policial y militar.
El gobernador de Cauca, Octavio Guzmán, se unió a la condena oficial y expresó el dolor que ha causado esta tragedia en la región, calificándola como una herida profunda para el departamento.
Contexto político y reacciones en plena campaña presidencial
La violencia llega en un momento sensible, ya que Colombia se prepara para la primera vuelta de las elecciones presidenciales el próximo 31 de mayo. Petro no descarta que el atentado esté vinculado con este proceso electoral, en el que la izquierda, representada por Iván Cepeda, busca continuar la agenda iniciada en 2022.
El presidente también advirtió que la extrema derecha, con figuras como Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia —candidata del partido del expresidente Álvaro Uribe—, busca mantener el poder para proteger sus intereses en negocios ilícitos relacionados con la cocaína y el oro.
En respuesta, Paloma Valencia propuso a Uribe como futuro ministro de Defensa para garantizar una nueva política de seguridad. Por su parte, Abelardo de la Espriella condenó el atentado y defendió su postura de «mano dura» como la única vía para derrotar a los grupos armados ilegales. Aseguró que, de llegar al poder, declararía objetivo militar a estos grupos y lideraría personalmente las operaciones contra ellos para acabar con el miedo que sufren los ciudadanos.
El candidato oficialista, Iván Cepeda, respondió que el miedo no detendrá el avance progresista y recordó que Valencia proviene de una tradición de terratenientes que ha promovido la división y segregación de comunidades indígenas en Cauca, acusándola de defender intereses particulares a costa de los pueblos originarios.

























