El Gobierno de Pedro Sánchez ha unido fuerzas con cinco países de izquierda en Latinoamérica para condenar el reciente ataque militar estadounidense que resultó en la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Este comunicado conjunto, emitido el pasado domingo, incluye a Brasil, Colombia, México, Uruguay y Chile, que en ese momento estaba bajo el mandato del progresista Gustavo Boric.
Reacción Internacional y Derechos Humanos
En el texto, estos países expresan su profunda preocupación y rechazo a los hechos en Venezuela, subrayando que tales acciones «contravienen principios fundamentales del derecho internacional», destacando la prohibición del uso de la fuerza y el respeto a la soberanía nacional. El comunicado hace un firme llamado a que la situación en Venezuela se resuelva «exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano».
Además, los firmantes mostraron inquietud «ante cualquier intento de control gubernamental o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos». Esta postura reafirma el papel de España como un actor clave en la defensa de los derechos humanos y la legalidad internacional, una imagen que Sánchez busca proyectar en el contexto de un inicio de año marcado por los casos judiciales que afectan a su Gobierno y partido.
La Voz de España en la UE
Sánchez ha reiterado en su comunicación a la militancia socialista que «España se ha convertido en el mayor contrapeso que existe en Europa al avance de la internacional ultraderechista». Para apoyar esta afirmación, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, destacó en una entrevista que le habría gustado ver una respuesta «más dura» de la Unión Europea, aunque reconoció que los primeros párrafos del comunicado de la UE, respaldado por 26 de sus 27 miembros (Hungría no lo suscribió), tienen «un acento claramente español».
Albares también subrayó que España se posiciona como «el gobierno del mundo que primero ha hablado y ha liderado una oposición tanto en la Unión Europea como en América Latina». A pesar de la presión, el Gobierno español no teme represalias por parte de la Casa Blanca.
Por otro lado, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que la iniciativa del comunicado surgió de Sánchez, quien ha mantenido una postura firme al no reconocer a Maduro como un presidente legítimo tras las elecciones del 2024. La estrategia del Gobierno español incluye diálogo con la nueva vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, y la oposición, que tiene como líder al político Edmundo González, quien se encuentra asilado en España desde septiembre del 2024.
Esta posición contrasta con la del Partido Popular, que considera a González y a María Corina Machado como los «únicos protagonistas» del camino hacia una democracia real en Venezuela. La vicesecretaria de regeneración institucional de los populares, Cuca Gamarra, enfatizó la necesidad de un cambio significativo en el país caribeño.
La situación en Venezuela sigue siendo un tema candente en la política internacional, y la respuesta del Gobierno español refleja su deseo de jugar un papel activo en la defensa de la democracia y los derechos humanos en la región.














